viernes, 13 de octubre de 2017

[Sugerencias] Cuentos clásicos de terror para una fecha clásica


“Y algunas novelas cortas coladas”, podría ser el subtítulo. Anteriormente dije que no miraba películas de terror. Sin embargo, nadie me quita la satisfacción de haber leído varios libros de este género en la infancia y poder elegir mis preferidos para recomendar, a la vez, autores clásicos poco nombrados. Así que sugiero seis cuentos (algunos hasta podrían ser una pequeña novela) de tres autoras y tres autores. Ladies first.     

💀 “El cuento de la vieja niñera”, Elizabeth Gaskell (The Old Nurse's Story, 1852)
Es la historia de una mujer que cuenta los acontecimientos extraños que vive junto a la pequeña que cuida en la casa de la señorita Furnivall. Todo empieza cuando escucha que por la noche alguien toca el órgano… y nadie se atreve a decir quién es. Gótico, hasta la médula.
Elizabeth Gaskell es una autora inglesa reconocida por la novela Norte y sur, pero ha escrito varios relatos de este estilo.

💀 “Una visita infernal”, Juana Manuela Gorriti (1876)
Consta de una hoja, está buenísimo y me pone orgullosa que la autora sea argentina. Es la historia de la extraña noche de bodas de una mujer a quien se le aparece… alguien. No se puede contar más, es demasiado corto. El final me dejó pensando.
Una curiosidad: esta autora también publicó un libro sobre cocina.

💀 “La sombra del rincón”, Mary Elizabeth Braddon (The Shadow in the Corner, 1879)
El susto que me llevé leyéndolo a mis 9 añitos es indescriptible. Trata de un hombre que vive en una casa con dos criados hasta que uno de ellos solicita tomar una criada más joven. El problema es que uno de los cuartos tiene una historia terrible… y ahí dormirá la chica nueva.
Braddon tiene muchos cuentos de horror y suelen ser muy originales. Otro que leí de ella es "El abrazo frío".

💀 “¿Fue un sueño?”, Guy de Maupassant (La morte, 1887)
Amo este cuento. Es muy corto y tiene una profundidad atroz. Un hombre está llorando en la tumba de su esposa y de repente cae en una ensoñación que le va a mostrar cosas que preferiría no ver.
Este autor francés es de mis preferidos y tiene unos cuantos textos de este estilo. Recomiendo El Horla.

💀 “La litera superior”, Francis Marion Crawford (The Upper Berth, 1894) 
Brisbane es un marinero que cuenta los sucesos que acontecieron mientras estaba en un buque. En el camarote que le toca empiezan a manifestarse fuerzas sobrenaturales difíciles de encasillar. Está muy bien narrado y transmite la sensación de encierro.
Crawford es un autor ítalo-norteamericano que conozco muy poco (nunca volví a toparme con un texto suyo) y que se dedicó al género de terror.

💀 “Vera”, Villiers de L’Isle- Adam (Vera, 1874) 
Recargado y muy angustiante. Se trata de las supuestas alucinaciones de un conde que acaba de perder a su esposa, Vera, y sigue su vida como si ella no hubiera muerto. Tiene un gran final, de esos que te instalan una duda, tal como hacen los cuentos fantásticos (terror y fantástico van casi siempre de la mano, según mi parecer). Está incluido en Cuentos crueles.
Villiers de L’Isle- Adam era un noble francés y "El intersigno" es otro de los cuentos que me gustan de él.


Dejo las fotos de los libros. Algunos son antologías y deben estar descatalogados pero hay que tener en cuenta que, independientemente, se pueden encontrar en internet (son textos viejos).  


¿Se llevan alguno anotado?

Nota sobre la sección: quería ponerle nombre a la sección porque probablemente sea lo que mejor se me da: hablar de libros que me gustaron. Le puse “a las 5” porque programo las entradas para que se publiquen a las 5 de la tarde (hora de Argentina). No es un nombre brillante, pero sirve. 

martes, 3 de octubre de 2017

"El papel pintado de amarillo", de Charlotte Perkins Gilman: porque ser mujer también es de terror

Empezó octubre y, un poco a tono con lo que implica Halloween, voy a estar subiendo reseñas y una entrada de recomendaciones a lo largo del mes. Porque, por más que no se festeje en todos lados, nadie nos priva de eso. No soy una persona que mire películas de terror (me asustan mucho y lo digo en serio), pero me encanta leer ese género siempre que puedo. Hoy presento uno de los que más me gustan y en el blog pueden encontrar (si quieren leerlas) mis reseñas de Drácula y Siempre hemos vivido en el castillo (que es más de suspenso que de terror, pero está buenísimo y no me importa, igual lo recomiendo). Feliz mes del terror para los fanáticos 💀


Título: El papel pintado de amarillo (o "El empapelado amarillo")

Título original: The Yellow Wallpaper 

Autor: Charlotte Perkins Gilman (1860- 1935)

Año de publicación: 1892

Traducción: Victoria Rosado Castillo*

Calificación: 🌟🌟🌟🌟🌟


No sé por qué tengo que escribir esto.
Yo no quiero.
No me siento capaz.
Y sé que John lo vería absurdo. Pero tengo
que decir lo que siento y pienso de una manera
o de otra... 

Perturbador. Muy perturbador. Me encantan los relatos que sugiriendo un poco dicen mucho y, si además están bien escritos y la historia atrapa, mejor. Para colmo, estuve husmeando en la vida de Charlotte Perkins Gilman y encontré una nueva autora de interés. Bingo.

The Yellow Wallpaper nos presenta a una protagonista sin nombre que narra su experiencia en una casa de verano, en donde vive durante unos días junto con su marido John porque ella sufre una depresión nerviosa. John, que es médico, le recomienda reposo y nada de trabajo, pero a falta de esto ella encuentra una obsesión: el horrible y maltratado empapelado amarillo de la habitación en donde duerme. Ella busca los diseños, las tramas, las interrupciones… y ahí empieza el problema.

Está escrito de una forma que envuelve al lector y lo incluye en la mente de la protagonista, un lugar del que uno quiere salir inmediatamente. Es exasperante. No es una crítica, sino un halago. Cuando la mujer describe el papel amarillo y cuenta el procedimiento de los diseños que va rescatando, además de comunicar que le tiene aversión y de contagiársela al lector, el descontrol empieza a hacerse presente en el relato y se precipita hacia los acontecimientos finales, que son tan confusos como aterradores (no es ningún spoiler: desde el primer párrafo ya se dilucida que esto no se trata de las vacaciones de una familia feliz). Y estos, dicho sea de paso, constituyen uno de los finales más impactantes con los que he tenido el placer de encontrarme. Lo leí tres veces: después de superar el desorden mental sufrí una especie de shock literario. 

Se me hace imposible dejar de lado el tratamiento médico al que la protagonista es sometida. Reconozco que ella tiene serios problemas y a veces hasta se vuelve irritante, pero es comprensible. Según John, un ser insoportable para mi gusto, su esposa necesita dejar de escribir por un tiempo y dedicarse a tareas tan “domésticas” como pasear por el jardín. Así que es muy interesante para analizar cómo la época victoriana cruzó el Atlántico y recluyó a muchas mujeres (enfermas o no) entre cuatro paredes. Prefiero evitar las comparaciones con las biografías de los autores, pero muchas veces no se puede ignorar que debajo de lo que se está leyendo hay algo personal, como un reclamo que no se puede hacer en voz alta o una ideología que respetar. Existen miles de lecturas para extraer de este relato y me fascinó, dos cosas que no siempre puedo congeniar.

En conclusión, el libro arrastra al lector y lo angustia con una historia un tanto tenebrosa y dinámica, pero no vacía de contenido. Es muy recomendable para aquellos que no teman quedar confundidos. Personalmente, después de terminarlo decidí que nunca en mi vida empapelaría una habitación de amarillo… Por las dudas.   

(*) No encontré la tapa de la traducción que leí

Leído en 2014

domingo, 24 de septiembre de 2017

"Nombre en clave: Verity", de Elizabeth Wein (Code Name: Verity #1)



Título: Nombre en clave: Verity 

Título original: Code Name: Verity

Serie: Nombre en clave: Verity (Code Name: Verity) 

Autor: Elizabeth Wein (1964)

Año de publicación: 2012

Traducción: Victoria Simó Perales

Calificación: 🌟🌟🌟🌟

Composición de la serie: 

0.5) The Pearl Thief 

                                                       2) Rose Under Fire 


Todo libro que esté ubicado temporal y/o espacialmente en la Segunda Guerra Mundial llama mi atención sin esfuerzos. El de Elizabeth Wein me interesaba por su premisa: la historia la cuenta una prisionera (a la cual le agregó el oficio de espía… y no es un detalle menor) que necesita revelarle ciertos datos a la SS si quiere vivir. Estaba esperando que me sorprendiera, pero se quedó en la mitad del camino. El estilo me hizo rechinar los dientes más de una vez y no pude congeniar las voces de los personajes con las acciones que llevaban a cabo. Advierto que será complicado hablar del libro en sí mismo porque mucho de lo que me gustaría señalar puede devenir en spoiler, así que seré anormalmente breve (disfruten mientras puedan) y hasta un poco críptica.

El libro simula ser un documento de una agente (cuyo nombre reservo porque me parece spoiler, así que la llamaré X) de Operaciones Especiales de Inglaterra que fue capturada en 1943 por la Gestapo en Francia y permanece secuestrada en un hotel que fue tomado por ellos. Tiene que confesar todo lo que sepa sobre la campaña bélica aliada y, por supuesto, la obligan a revelar claves y códigos que podrían serles de utilidad. Le ofrecen lápiz y papel y empieza a redactar la historia, que será leída- escuchada por el Hauptsturmführer Von Linden. No saben lo que me costó escribir esa palabra. 

Como ya dije, el planteo de base no está para nada mal. Cuando X empieza a narrar uno ya se forma la horrible situación en la cabeza y se pone de su parte inmediatamente. Ella derrocha cinismo y autosuficiencia, características que no suelen verse en protagonistas del género juvenil (o, al menos, no tan abiertamente). Sin embargo, eso no fue lo que me cayó mal, sino la constante sensación de que el personaje era de cartón, al igual que todos los demás. Fue incómodo. No tiene profundidad psicológica y sólo es un cuerpo relleno de habilidades útiles para su profesión que, de vez en cuando, intenta demostrar carácter escribiendo con mayúsculas. Con su amiga, Maddie Brodatt, sucede lo mismo. Me da mucha lástima porque atraviesan y soportan cosas espantosas y uno apenas se conmueve por lo que imagina que debe ser, no por la transmisión que le corresponde hacer al personaje. Los diálogos no siempre ayudan: parte del problema que observé es que hablan como si fueran menos maduras de lo que supuestamente son. Pueden estar en medio de una operación muy importante y la resuelven muy bien, pero a los pocos minutos abandonan la postura y parecen personas distintas. Me marearon. Por otro lado, los personajes masculinos no me gustaron: son maniqueos y creo que no están bien construidos. Jamie es la única excepción. 

Otro problema que detecté es que cuentan demasiado cuando es innecesario. Se tratan temas y se remiten a cosas que uno olvidó mientras leía, no agregan nada a la trama y se pierde tiempo relatándolas como si fueran importantes. Hay ciertos comentarios que evidencian que están ahí a propósito (sobre todo los referidos al trabajo de las mujeres), sólo porque son típicos de la época y uno sabe que pueden aparecer. No hay profundización y el libro no tiene una clara política de género, por más que las protagonistas sean chicas. 

Me gustaron, sin embargo, los problemas de traducción e identidad que se plantean. El libro es un crisol de idiomas (y es pésimo que la traductora del libro no haya agregado notas para aclarar las frases en francés y en alemán) y todo el tiempo se juega con lo que es y lo que parece que se está diciendo. Sabiendo que la protagonista es agente, es imposible no sospechar sobre la veracidad de los hechos, sobre sus historias, sobre su nombre y procedencia. Y el final, que tal vez arruina un poco el clima del libro y parece de película, tiene sus riesgos. Lo celebro. No era el que quería, no era el que esperaba (se puede pensar, pero no esperar), así que estuvo bien. Con respecto a los hechos históricos y los nombres de las instituciones militares, son correctos (me faltaría chequear los rangos jerárquicos y esas cosas). De todas formas, la autora se ataja en el epílogo y explica sus intenciones sobre la veracidad. Y creo que era fundamental plantear esa posición.   

Nombre en clave: Verity no es un libro malo. Simplemente, tiene errores en la trama y un estilo disruptivo que no ayuda a elaborar un texto homogéneo. La segunda parte es la peor y no sirven las excusas sobre la capacidad de escribir o no. Tal vez lo que más me decepcionó fue la poca emoción que se trasluce en el libro. No lo pude sentir, no lo pude captar. Según mi opinión, se le notan mucho los hilos. Y, como la narradora (y evado otro spoiler, qué difícil que es hablar de esto…) no tiene ni el tiempo ni las luces requeridas para poner en palabras el horror y la tristeza de esa época, no pude derramar lágrimas. Esa fue la mayor de mis penas. Lo recomiendo para aquellos que quieren leer un Young Adult lejano al romance, las distopías y lo paranormal. 

viernes, 15 de septiembre de 2017

Liebster Award

La de hoy es una entrada inusual porque… ¡nominaron a Clásico desorden! Para quien no esté muy enterado (porque hasta yo misma lo busqué hace un tiempo), los Liebster Awards son premios que se otorgan a blogs con menos de 200 seguidores. La idea es difundirlos. Por eso le agradezco mucho la nominación a Nazareth del blog Wonderland y ahora me toca responder sus preguntas. Al mismo tiempo, tengo que armar un cuestionario de 11 preguntas y nominar a 11 blogs, que serán debidamente notificados (qué serio que sonó…) en un comentario. Si no estoy mal informada, los mencionados tienen que hacer lo mismo que yo: agradecer, responder, preguntar y nominar a otros 11 (ojo, la cantidad se puede adaptar, así que no se preocupen si parecen muchos), además de pegar el banner de los premios en un gadget. Usé el rosa porque es el que le corresponde a los blogs nominados por primera vez.




En fin, estas son las preguntas que hizo Nazareth para que las respondan sus nominados:

1. ¿Cómo prefieres leer: libros físicos, digitales o ambos?
Prefiero los libros físicos por razones difíciles de explicar, pero poco a poco me voy amigando con los digitales. 

2. ¿Cuál es el peor libro que has leído en tu vida?
Fifty Shades of Grey, de E. L. James (sí, lo leí). De acá a Plutón. 

3. ¿Qué adaptaciones de un libro al cine te hicieron maravillarte y cuál te hizo llorar por mala?
No tengo una adaptación preferida, pero me gustó mucho En llamas, la segunda parte de Los juegos del hambre. Por mala, la que me hizo llorar como si hubieran rociado el libro con ácido fue Vampire Academy. Necesita un reboot (con elenco nuevo) urgente. 

4. Si pudieras vivir en el universo de algún libro que hayas leído, ¿cuál elegirías?
En el universo de Harry Potter. Me hubiera encantado tener un giratiempos, ir a un colegio exigente (y estaría en Hufflepuff, obvio), que caiga nieve del techo, volar en hipogrifos… Eso sí, a Voldemort y los Mortífagos los quiero lejos.  

5. Si tuvieras que cambiar vida con un personaje, ¿a quién elegirías?
La mayoría de los personajes que conozco la pasan pésimo, ¿se puede saltear esta pregunta? ¿No? Bueno, cambiaría de vida con Sherlock Holmes, pero probablemente nadie me contrataría para resolver misterios si mantuviera el género femenino. En esa época las mujeres no podíamos hacer nada, sólo lo de siempre. 

6. ¿Lees fanfiction?
No.

7. ¿Con qué personaje te sientes identificado?
Me siento identificada con Mary Bennet, de Orgullo y prejuicio, de Jane Austen. Siempre está en los márgenes, lee mucho y nadie le presta atención, como me pasa a mí. 

8. ¿Qué libro ha tenido el mayor impacto en tu vida?
Cuentos fantásticos argentinos I, una compilación hecha por Nicolás Cocaro. Tiene cuentos de Jorge Luis Borges, Silvina Ocampo, Leopoldo Lugones... Ese fue el que me hizo pensar “ok, nunca voy a dejar de leer, necesito más de esto”. Y quería ese nivel de dificultad, no otro. 

9. ¿Cuál es tu lugar favorito para leer?
El tren. Adoro leer en el viaje. Creo que es gracias a la continuidad del recorrido, en otro medio de transporte no me siento tan tranquila y no me concentro. 

10. ¿Cuál es el primer libro que recuerdas haber leído de niño?
Era un libro gigante de cuentos infantiles e incluía “La Bella y la Bestia”, “Caperucita Roja”, “Hansel y Gretel” y “Los tres chanchitos”, si mal no recuerdo. 

11. ¿Escuchas música cuando lees? ¿De qué tipo?
Mmm últimamente, no. Antes lo hacía (escuchaba rock y pop mientras leía), pero perdí la costumbre. Por lo general me pongo a cantar y me distraigo. 

Estos son los blogs nominados por mí:

Con tinta y letras
La Letra como Alimento
Lady Alice
Leyendo con Mar
Mundo de Libros Argentina
Prisionera de libros
Renace de sus cenizas
SOY GENTE DE LIBROS
The Bibliophile
Wandering book-reader
Worlds To Dream

Y estas son las preguntas que tendrán que contestar:

1. ¿Clásico preferido?
2. ¿Algún libro preferido que no sea una ficción?
3. ¿Qué género dejaste de leer porque te aburrió o ya no te llama la atención?
4. ¿Cuáles son los cinco libros que te llevarías a una isla desierta y sin biblioteca, sabiendo que son los únicos que podrás releer?
5. ¿Qué libro ambientado en otra época (pasada o futura) elegirías para formar parte de la historia?
6. ¿Qué libro te gustaría que tuviera una adaptación cinematográfica o una serie?
7. ¿Alguna cita/ frase favorita de un libro?
8. ¿Saga o autoconclusivo? ¿Por qué?
9. ¿Cómo surgió el nombre de tu blog?
10. ¿Cuál es el motivo principal por el que creaste el blog?
11. ¿Cuáles son las entradas que más disfrutás escribir y cuáles son las que te gustan leer en otros blogs (si es que no coinciden)?
 
No sé si la nominación es vinculante. Soy fan del libre albedrío y cada uno podría decidir si desea participar o no. A mí me pareció divertido y ayuda al blog nominado. Espero que les gusten las preguntas y voy a estar chusmeando si las responden, jeje. Me pueden avisar en esta misma entrada.


viernes, 8 de septiembre de 2017

[Colección de citas] Tema de hoy: mujeres


No sé si haré de esto una sección recurrente en el blog. Todavía me estoy acostumbrando a ciertas cosas y no sé por qué le puse un cartelito... pero me entretuvo. Moví algunas cosas de lugar porque no me convencían, cambié colores y escucho voces que me gritan "novata" 😃 En fin, me pareció divertido y hasta desafiante reunir citas con una temática específica. Llevo una libreta en donde las anoto y sabía a conciencia que muchas de las frases son sobre mujeres en la literatura. A continuación dejo cinco citas de libros diferentes en donde algunos personajes o la misma narración se encargan de ilustrar X situación vista desde la condición de mujer. Creo que la elección es bastante surtida. No hay  spoilers

 Medea, personaje femenino y polémico de la tragedia griega con el mismo nombre:
“Y dicen que vivimos en casa una existencia/ segura mientras ellos con la lanza combaten/ mas sin razón: tres veces formar con el escudo/ preferiría yo antes que parir una sola”.
(Medea, Eurípides, vv. 248- 251). 
 Sobre Fermina Daza, personaje principal de la novela y casada con un hombre al que no ama lo suficiente:
“Siempre se sintió viviendo una vida prestada por el esposo: soberana absoluta de un vasto imperio de felicidad edificado por él y sólo para él”.
(El amor en los tiempos del cólera, Gabriel García Márquez, p. 289)
 Virginia Woolf, sobre la hermana de William Shakespeare que inventa ella misma para ejemplificar la falta de oportunidades y a la cual bautiza como Judith: 
“Entretanto, su dotadísima hermana, supongamos, se quedó en casa. Tenía el mismo espíritu de aventura, la misma imaginación, la misma ansia de ver el mundo que él. Pero no la mandaron a la escuela. No tuvo oportunidad de aprender la gramática ni la lógica, ya no digamos de leer a Horacio ni a Virgilio. De vez en cuando cogía un libro, uno de su hermano quizás, y leía unas cuantas páginas. Pero entonces entraban sus padres y le decían que se zurciera las medias o vigilara el guisado y no perdiera el tiempo con libros y papeles”.
(Una habitación propia, Virginia Woolf, p. 36) 
 Margarita Gautier, el interesante personaje de La dama de las camelias, sobre las mujeres que ofician de amantes: 
“[…] nos temen como a bestias feroces, y nos desprecia el mundo como a parias; nos vemos siempre rodeadas de gente que nos quitan más que nos dan, y el día menos pensado morimos como perros, después de haber perdido a los demás y a nosotras mismas”.
(La dama de las camelias, Alexander Dumas hijo, p. 141) 
 Gemma Doyle, en el tercer libro de la saga juvenil que lleva su mismo nombre (aunque en español es El círculo secreto), sobre las mujeres a finales del XIX y podría estar hablando de todos los siglos, incluyendo el actual: 
“¿Por qué [las mujeres] nos vigilamos tan severamente, minándonos las unas a las otras con comentarios mordaces o reprimiéndonos ante la grandeza de las cosas con un arnés de miedo, vergüenza y deseo?”.
(Dulce y lejano, Libba Bray) 

Los números de las páginas corresponden a estas ediciones. No dejé el número de página de Dulce y lejano por las dudas, por si sugiere spoiler. El caso de Medea es especial porque se ubica mejor por número de verso que por página, así que se debería encontrar en cualquier lado. Todavía no publiqué las reseñas de estos libros, pero lo haré algún día (si hay alguno en particular que interese, escucho).



Y ahora hago preguntas porque soy curiosa ¿Les gustaron? ¿Tienen alguna frase preferida relacionada con el tema?

martes, 29 de agosto de 2017

"Dzhan", de Andrei Platonov: rara avis



Título: Dzhan

Título original: Dzhan

Autor: Andrei Platonov (1899- 1951)

Año de publicación: 1935

Traducción: Amaya Lacasa

Calificación: 🌟🌟🌟



Tu pueblo tiene miedo de vivir, ha perdido la costumbre y no se lo cree. Hace como si estuviera muerto, porque si no, los fuertes y los felices vendrán de nuevo para atormentarlo. 



Cuando terminé la primera lectura de libro sentí desasosiego y no pude convencerme de lo bueno que era, de lo diferente que era. Me molestaba todo: las relaciones repentinas, la gente inmóvil, el protagonista silencioso, el maltrato a las mujeres (niñas, en particular) y la quietud de la narración mientras sucede todo eso. Pero esta vez, en la relectura, traté de hacer un pacto con Platonov: iba a “dejar ser” a su libro, siempre y cuando me involucrara más con lo que sucedía en él. No falló. Si bien es difícil meterse en la piel de una cultura tan distinta, hay algo en lo que sucede que se siente universal.

El protagonista es el joven Nazar Chagatayev, un economista recibido en Moscú al que envían desde el partido comunista a buscar a un pueblo nómade (del cual él es originario) para “hacer el socialismo”. Ese pueblo se llama a sí mismo dzhan (“alma”, en turcomano) y se ubica principalmente en Turkmenistán (hay otras zonas que actualmente son compartidas por varios países asiáticos, pero menciono uno para no marear, ya que yo misma tuve que mirar mapas). Chagatayev abandona a una familia conformada muy deprisa en los primeros momentos del libro y va como emisario del partido. Encuentra lo que queda del pueblo después de haber sido masacrado por el hambre y, más que el socialismo, tendrá la ardua tarea de inculcarles la voluntad de vivir. Ni más ni menos.

La galería de personajes no es muy amplia, pero es curiosa. Hay personas a la que uno cree que va a despedir en algún momento de la novela y otras que se van sin avisar. Es tremendo el manejo que tiene Platonov de la descripción de un grupo que parece estar en stand by y que de pronto suelta una frase o realiza una acción que comprueba que todavía vive. Creo que ahí estuvo cimentada mi desesperación durante la primera lectura: no podía soportar la tensión entre una fuerza vital (Chagatayev) y una fuerza agonizante (la del pueblo). Una de las cosas que me provocó algo de rechazo fue ver a una niña de doce años actuando como una adulta y siendo considerada como una. Se entiende en el contexto, por la cultura, aunque no apoyo la mirada romántica sobre una menor de edad (la filosofía esa de “cuando sea mayor, te servirá de esposa” me da escalofríos). Tuve que lidiar con esa sensación incómoda hasta que, con el paso de las hojas, la chica en cuestión se convierte en un pilar fundamental de la historia y va borrando esa imagen. Hay otro personaje que me gusta y se llama Sufián, que es el que dice la cita del principio de la reseña. Es el intérprete del pueblo, en varios sentidos.

Lo que no pude superar es el poco realismo con el que se dan algunas situaciones, como la relación entre Chagatayev y Vera del inicio. Es el único momento en donde percibí que había una celeridad en las cosas que no repercutía en nada en la trama (creo recordar que la novela tuvo varios finales, así que se habrán perdido el hilo de alguno de ellos) y que me impactaba por unas escenas que, a pesar de tener un contenido muy triste, rayaban la ridiculez. No pude conciliarme con eso de ninguna manera. 

Platonov es uno de los tantos escritores que quedaron solapados por el brillo enceguecedor de los autores rusos del siglo XIX, desde mi humilde perspectiva. Tuvo un destino similar a varios de los del XX: afiliado al comunismo, fue perseguido y censurado por Stalin. Leí uno de sus cuentos ("En el mundo hermoso y pérfido") y es muy bueno, además de tener signos peculiares que demuestran la transformación que estaba atravesando Rusia (y el mundo entero) con la implementación de las máquinas, por ejemplo. Dzhan no se escapa de eso, sobre todo cuando en medio de la nada alguien ve luces y lo define como “algo inteligente de allí donde vivían los bolcheviques”. Y también hay un costado muy cálido en donde a los animales, por ejemplo, se los personifica, ya que ellos también sufren el hambre (el propio y el ajeno).

Así que Dzhan es un libro que puede parecer raro a primera vista porque es muy diferente a la linealidad de las novelas rusas del siglo anterior y cuesta adentrarse a una historia de esta índole. No hay bailes, no hay nobleza, no hay desamores, pero hace recordar a Fiódor Dostoievski por la carga filosófica que tiene. El cambio repentino es brusco, pero descubrir la belleza de una novela tan corta se vuelve una sorpresa agradable.


martes, 15 de agosto de 2017

[Libros y manías] Libros y autores que me aterran


Me puse a pensar en todos esos libros que esperan en mi biblioteca a que los agarre de una vez y los lea. Entre los que compro como si necesitara juntar provisiones para el día en que la Tierra se cubra completamente de nieve, se encuentran (o no, si es que todavía no los adquirí) los que me causan pavor. No tiene ninguna relación con el género de terror, si no que se trata del miedo que dan algunos clásicos que se consideran muy pesados o difíciles de entender.


Esa soy yo viendo la pila de libros 

Títulos como La Divina Comedia, de Dante Alighieri, o Ilíada, de Homero, tienen ese cartel de advertencia implícito que dice “CUIDADO” y me he hecho la valiente con unos cuantos de ellos (gracias a la carrera, je), pero luego están los que todavía no enfrenté o ya abrí y huí despavorida por X motivo. Esta es una lista justificada de libros que todavía no me animo a leer.    

Rayuela, de Julio Cortázar

Acá hay un problema desde el vamos, que parafrasearía como “desde el gusto”. No me llevo bien con Cortázar. He leído dos libros de cuentos, tengo El libro de Manuel por la mitad y nunca pasa de las tres estrellas de calificación simplemente porque no lo siento. Rayuela, por lo tanto, tiene la desgracia de estar a la sombra de mi disgusto. Tal vez no se la merezca. Le temo porque sé que es difícil, sé que necesita atención y una buena predisposición para jugar con el libro, pero dudo que esté preparada para ello. Probablemente, cuando empiece a leerlo lo abandone muchas veces. Puede que no. Ojalá que cuando me anime a leerlo las experiencias anteriores no jueguen en mi contra. 



Ulises, de James Joyce

Joyce, Joyce… ¿Qué hiciste? Para empezar, antes de leer Ulises se necesita un bagaje literario y cultural amplio. Este libro es la Odisea dublinesa y sí, hay que leer antes el libro de Homero, además de Retrato del artista adolescente, del mismo Joyce (uno de los personajes vuelve a aparecer en Ulises), entre otros. Recuerdo que lo empecé dos veces y llegué a las cien páginas. Entre los diversos motivos por los cuales lo dejé, el miedo está presente: no me sentía preparada para afrontar el resto del libro. En todos los capítulos tenía la sensación de haber perdido algo en el camino y me costaba desandarlo (es casi un arte). Está compuesto de referencias a otros libros y, tal vez, me convenga leerlo dentro de cincuenta años 😓 



Por el camino de Swann, de Marcel Proust

Creo que el miedo a este libro me lo infundió, sin darse cuenta, la facultad. Leí varios artículos sobre él o que lo mencionaban como ejemplo de algo, así que no debería temerle, ¿no? Tal vez por la extensión de la obra o por la profundidad que tiene, aún no me animé a leerlo. Es el primer libro de En busca del tiempo perdido y son siete partes en total. Veré si algún día me convenzo y lo leo cruzando los dedos para que me guste y consiga todos los demás libros ¿A favor? Dicen que es muy interesante y que está muy bueno. No he encontrado tantas malas críticas hacia este autor, además. Estuve husmeando el principio y está escrito de forma impecable. 




Guerra y paz, de Lev Tolstoi 

Otro ladrillo al que miro de lejos y lo saludo rápido, como si no quisiera que se pare a conversar conmigo. Tiene críticas de todo tipo, lo cual es alentador, porque podrían ser todas negativas y eso sería el fin. Una vez abrí un ejemplar en una librería y pasé páginas y páginas de descripciones que casi me comen viva. No me lo llevé (era muy chica y sabía que todavía no podría afrontar esas partes) y hasta el día de hoy no está en mi biblioteca. Ahora es el libro al que menos miedo le tengo, ya que conozco más a Tolstoi. Seguramente lo ponga en las prioridades después de Ana Karenina.  



Facundo, de Domingo F. Sarmiento

Le tengo terror… a que me aburra. Ya leí Recuerdos de provincia del mismo autor y no me gustó para nada. No lo quiero leer porque me atraiga específicamente. Siendo honesta, debo conocer este libro por la carrera y porque soy argentina. Este es un libro extenso que narra la historia del caudillo Juan Facundo Quiroga en las turbulentas décadas que siguieron a la independencia de mi país, en el siglo XIX. La parte política y cultural que se desarrolla me interesa (además del establecimiento del par “civilización y barbarie”), no lo niego, pero calculo que me va a costar. 





Así que estos son los clásicos que pospongo por culpa de mis propias inseguridades (en el caso de Ulises) o por experiencias previas que no son gratas (como el caso de Cortázar). Sé que la opción cómoda es no leerlos nunca y ya, problema resuelto. Por la importancia de estos títulos, dudo que pueda descartarlos definitivamente. A pesar de que algunos me den más ganas de leerlos que otros, nunca los saqué de mis prioridades y planeo ir borrándolos de la lista mental a medida que los termine. Lo importante es no dejar a un lado el placer de leer sólo porque sean indispensables. Confío en que, cuando los empiece, el miedo se evapore.

viernes, 4 de agosto de 2017

"Orgullo y prejuicio", de Jane Austen



Título: Orgullo y prejuicio

Título original: Pride and Prejudice

Autor: Jane Austen (1775- 1817)

Año de publicación: 1813

Traducción: José J. de Urríes de Azara

Calificación: 🌟🌟🌟🌟


Cuanto más conozco el mundo más me enoja, y todos los días confirmo mi creencia en la inconstancia de los caracteres humanos y en lo poco que se puede fiar de las apariencias de mérito o de talento.


Se hace difícil reseñar un clásico del cual ya está (casi) todo dicho, así que me voy a concentrar en mi opinión y no tanto en los elementos que describen al libro. Es, como la mayoría de los trabajos de Austen, una historia que se puede amar completamente por el desarrollo de los acontecimientos o vilipendiar porque los protagonistas carecen de sensualidad, cosa que lo hace aburrido para estos tiempos (o los lectores acostumbrados a estos tiempos). Sin embargo, creo que el problema pasa por la mala fama que le han hecho a Orgullo y prejuicio como un libro romántico en una época donde la definición del género está llena de contradicciones. Digo “mala fama” no porque un libro romántico sea de cuarta categoría (a pesar de que algunos lo son), sino porque me parece erróneo adjudicárselo a OyP con tanta soltura. Esta relectura abrió líneas de lectura que no había explorado y reafirmó que el objetivo principal de Austen era el de mostrar las ridiculeces que soportaba en esos años, usando como excusa la concertación de uno o varios matrimonios. Ese abanico que despliega en OyP lo vuelve más complicado, menos empalagoso y me sugiere por qué Austen nunca se casó, dejando a un lado que pueda confesarlo en alguna carta que todavía  no leí. No la culpo. 

Orgullo y prejuicio cuenta la historia de la familia Bennet, residentes de Longbourn, que está compuesta por padre, madre y cinco hijas mujeres (de mayor a menor): Jane, Elizabeth (Lizzy), Mary, Catherine y Lydia. Debido a que las mujeres no pueden heredar propiedades y a la muerte del señor Bennet la casa se legaría a un pariente varón, la madre de las muchachas no piensa en otra cosa que en acomodarlas mediante matrimonios ventajosos. Así que, cuando Charles Bingley, un hombre muy acaudalado, se muda cerca de los Bennet, la noticia de su soltería pone en alerta los instintos casamenteros de la señora de Longbourn. Ahí empieza la historia. Bingley tomará partido por Jane y, a la vez, este tiene un amigo medio gruñón que será importante en la trama: Fitzwilliam Darcy. 

La novela transcurre entre bailes, visitas, cartas, chismes y comparaciones entre la ciudad y el campo. Eso está garantizado por Austen. Noté que en esta ocasión los sucesos se me hicieron más fluidos y, comparándolos con otros libros de la misma autora, hasta fueron más agradables. De acuerdo a mi punto de vista, OyP está trabajado lo justo y necesario y goza de más libertad narrativa que Emma, por ejemplo. Hasta los personajes se sienten menos encorsetados en sus papeles y resultan más simpáticos, incluso si no lo son (estoy mirando a Collins de reojo, aunque admito que aporta la dosis de humor). El inicio se mete de lleno con el conflicto principal, es decir, la llegada de Bingley y su amigo Darcy, así que no introduce con lentitud. Eso me provocó dudas porque me daba la sensación de estar ante un libro troceado (hay cuestiones, como la relación entre el señor y la señora Bennet o las personalidades de las hermanas, que se hacen esperar), de esos en donde la información aparece mágicamente cuando la trama lo requiere, pero a la vez no. En la balanza pesó más la idea de que OyP es una novela que se desenvuelve sin la obligación de retratar todo en diez largas páginas sólo para que el lector pueda recorrer el resto sin sobresaltos. Me gustó que se tome el tiempo. 

Si no mencioné antes a Lizzy fue porque ella merecía su párrafo aparte. Es la verdadera protagonista de la historia ya que la mayoría de la narración se concentra en sus pensamientos y en su perspectiva. Lizzy odiará a Darcy por su porte reservado y orgulloso, sin olvidar que dice algo antipático sobre ella cuando la conoce. Y Darcy, por su parte, se mantiene distante de esa muchacha tan vivaz y contestadora. Me atrevo a decir que ella es una heroína bastante rara para la época. O, tal vez, yo me haya topado con pocas mujeres en la literatura de principios del siglo XIX que razonen tanto y tengan la capacidad de decidir qué hacer con sus vidas… a pesar de que las madres sean manojos de nervios andantes que las exponen como adornos en subasta. Al leer las salvajadas que exclama la señora Bennet (porque no habla, grita), toma sentido. De vuelta a Lizzy, me parece que le hace honor al pedestal de personajes literarios en donde está ubicada. Se avergüenza de la familia, se pasa de prejuiciosa, le cuesta pensar bien de la gente y está lejos de ser una sabelotodo. Austen nunca la presenta como un modelo a seguir, si no como un ser humano con errores y aciertos que busca desesperadamente la normalidad en un entorno que dedica horas y horas a hablar del matrimonio, la renta anual de X, vestidos y la vida de los vecinos, incluso en los momentos más delicados. Lizzy podría ser tranquilamente una mujer de este siglo atrapada en costumbres que hasta ella misma acepta, como el hecho de que una persona de rango inferior no pueda hablarle primero a una de rango superior y deba ser al revés. 

Me sorprendió encontrar (evidentemente, lo había olvidado) una descripción detallada de la indiferencia del señor Bennet hacia su esposa. En sus intercambios de opiniones se nota que a Bennet le importa un comino lo que le suceda a la señora, pero no había esperado que Austen le dedicara tiempo a ese matrimonio y que Lizzy fuera la que da la puntada final, en donde muestra su desilusión. Son párrafos agridulces y profundizan el comportamiento de Bennet en la novela. El “patriarca” de la casa pasa horas en la biblioteca e interviene para decidir… hasta que su voz se apaga. Los bocadillos que mete el señor Bennet se cuentan con los dedos y, a pesar de su hilaridad, transmiten la sensación de que él preferiría estar en cualquier otro lugar menos en esa casa llena de mujeres. En la primera lectura del libro lo vi con ojos más inocentes, pero ahora cambió un poco mi perspectiva. Con respecto a su esposa, sobrepasa los límites de mi paciencia si ignoro que se casó con el hombre equivocado. Me enoja que sólo piense en ganar esa carrera absurda que disputa con sus vecinas: “a ver quién establece a las mujeres primero”. Tiremos a nuestras hijas a los lobos con tal de que una alianza y una renta (de ambas partes) permitan su supervivencia, ya que si quedasen solteras traerían desgracias. Generalizo y uso “lobos” porque estas señoras que ofician de Cupido priorizan los ingresos del hombre, no la reputación. Ellos también sufren las presiones. SPOILER Basta con recordar a Catherine de Bourgh insistiendo en que Darcy debía casarse con su hija o a Bingley siendo persuadido por sus hermanas y el propio Darcy para que olvide a Jane. FIN DEL SPOILER  

No puedo omitir el tema de la relación amorosa entre los protagonistas, más allá de que sea muy común hablar de ello. Me encanta la forma paulatina SPOILER (bueno, a Darcy le costó menos enamorarse) FIN DEL SPOILER en la que estos dos tercos van cambiando los sentimientos desdeñosos por unos más positivos. En mis escenas favoritas siempre están ellos dos porque sus diálogos son chispeantes, incluso cuando pelean. Darcy trae polémica a la hora de opinar sobre él por las actitudes en las primeras páginas, pero creo que compensa las faltas en el carácter con lo que hace por Lizzy. Es más humano que sea imperfecto y no un depósito de cualidades que en la vida real brillan por su ausencia. 

Sostengo (no reseñé la primera lectura pero recuerdo qué me había faltado para las cinco estrellas) que el desenlace de la historia me pareció apresurado. En las últimas veinte páginas convergen todos los conflictos y se resuelven para que después Austen explique, en escasos párrafos, el destino de cada personaje. He observado este problema en otros libros de la autora y el más reciente fue Emma.  Particularmente, me hubiera encantado saber más de Mary, un personaje que se mueve como una sombra y es censurada cuando aparece. Una cuestión nueva que advertí fue que Bingley tiene poca participación y me dejó con ganas de conocerlo más. Aparece bastante al inicio y después la narración se limita a proporcionar información sobre su accionar, sin ahondar en el momento clave que le corresponde. Creo que se lo pinta mejor a Collins con las cartas larguísimas que escribe y su charlatanería pomposa. Estas cosas que señalo no desmitifican a Austen (para mí sigue siendo prácticamente indiscutible), sino que, a mis ojos, permiten considerar cuál de sus obras se acerca a la perfección, si eso existe. El hecho de que pueda aburrir o no pertenece al campo de la percepción del lector. Este libro me pareció muy dinámico aunque eso no justifique el final a las corridas, claro está.

Orgullo y prejuicio vale la pena el esfuerzo. No es un libro para todos (no existe el libro “para todos”, según mi criterio), pero al menos se puede utilizar para probar si Jane Austen se convierte en una escritora favorita o en una que conviene ignorar, pensando en una generación de lectores que probablemente la conozca más por las adaptaciones cinematográficas que por las novelas en sí. Como dato curioso, a Austen la descubrí así, porque la escuela nunca la mencionó y, en mi carrera, la pasan olímpicamente por alto. Algo me dice que su género y la asociación con libros dedicados a un público netamente femenino incentivan el olvido. Me causa extrañeza porque a las hermanas Brontë * se las podría acusar de lo mismo y, sin embargo, obtienen más reconocimiento. Supongo que forma parte de las numerosas incongruencias de este mundo tan grande llamado “literatura”.  Después de este lloriqueo lector- académico que solté, sólo me resta decir que adoro este libro y no hay argumento o desconsideración que me importe a la hora de hacerlo.    


(*) No tengo ningún problema con las Brontë (todo lo contrario), sólo las usé como ejemplo por los contrastes con el tratamiento que se le da a Jane Austen.

viernes, 28 de julio de 2017

"Embrujo", de Rachel Hawkins (Hex Hall #3)



Título: Embrujo

Título original: Spell Bound 

Serie: Hex Hall #3

Autor: Rachel Hawkins (1979)

Año de publicación: 2012

Traducción: Ariadna Castellarnau Arfelis 

Calificación: 🌟🌟🌟🌟

Composición de la serie:
1) Condena
2) Desafío
                                                           3) Embrujo

                                                           Spin off: School Spirits


Aviso: la reseña puede ser un spoiler entero si no leyeron los libros anteriores. Los de este libro en particular están ocultos

Tres estrellas y una lágrima por el final. Honestamente, la pasé muy bien leyendo esta trilogía. Me entretuvo, incluso con sus fallas y la poca seriedad que a veces se le da a los asuntos por culpa de Sophie. Nada que merezca un repudio público o algo así, por supuesto. 

Sophie ahora está en casa de las Brannick, por consejo de Cal, y sin poderes. El motivo fue predecible desde el final del libro anterior, pero tiene algunas vueltas de tuerca que contribuyen a que no todo sea como lo imaginamos. No se sabe qué sucedió con sus amigos y con su padre, así que de alguna forma Sophie tendrá que empezar a planear qué hacer con el desastre que dejaron ese par de malditas (esquivo spoiler). 

Empiezo por lo negativo así liquido rápido la parte desagradable de toda reseña. Los personajes nuevos SPOILER (las Brannick en general) FIN DEL SPOILER no me gustaron. Son irritantes, sosos y no traen nada nuevo a la historia, salvo su propio modo de vida. El cambio (parcial, no total) de locación tampoco me pareció la gran cosa y, tal como venía sucediéndome desde el libro anterior, las descripciones siguen siendo convenientemente imprecisas. En definitiva, es una historia de personajes, magia y traumas (y eso está bien), pero a Hawkins le falta consolidar el suelo en donde pisan. 

En este libro sentí algo muy molesto: que había situaciones que se podían resolver de otra manera o que se estaban encarando desde el punto equivocado. Tal vez yo sea quisquillosa (OK, lo soy), pero eso le quita fuerza a lo que está pasando y a todos los planes que se arman para subsanar X problema. 

La parte linda de la reseña la reservo con el fin de elogiar las escenas que me dieron escalofríos y que son, obviamente, las que se meten con el lado oscuro de la magia. Y hablando del lado oscuro…

-[…] Ahora mismo la situación está estancada, pero se avecina algo, siento una…
-¿”Una gran perturbación en la Fuerza”?- lo interrumpí, sin poder evitarlo. 

Referencias como la anterior constituyen el humor de Sophie y no quería dejarlas pasar (porque se me antoja y ya, pero también porque tiene sus conexiones). Si bien a veces resulta superficial (lo he observado en el segundo libro y, como ya dije, saltea descripciones), puede actuar como un modo de descomprimir el horror de fondo. Básicamente, el uso de demonios adolescentes como armas de destrucción masiva da escalofríos y hasta podría tener algunas reminiscencias de la realidad. Lo mismo sucede con el poder (¿es blanco o negro?) y se deja una buena enseñanza al respecto. 

Las explicaciones que se buscan desde el principio de la saga se dan, a pesar de que algunas sean incompletas a propósito. Quedaron algunos cabos sueltos que podrían servir para un spin off que, efectivamente, existe. Me hicieron acordar al final de Vampire Academy, más preparado para continuar que para cerrar la historia. Lo cierto es que son razones sencillas, sin pretensiones y acordes a la presión de “hay que hacer algo rápido, hablemos luego”. Y el final-final me dejó descorazonada. Sabía que eso pasaría desde que terminé Desafío, pero se detalló de una manera tan triste que pensé que nunca lo predije. 

Así que Hex Hall me gustó mucho en su conjunto y estoy contenta. Es reconfortante saber que voy a poder acordarme de sus personajes y de la historia. Por más que no sea de dificultad cien sobre cien, intriga. En caso contrario, lo peor que le puede pasar al lector que no se enganche es leer tres libros, pero hey... al menos no son diez. 

martes, 18 de julio de 2017

"Emma", de Jane Austen



Título: Emma

Título original: Emma

Autor: Jane Austen (1775- 1817)

Año de publicación: 1815

Traducción: Carlos Pujol

Calificación: 🌟🌟🌟🌟

[...] pero yo nunca me he enamorado; no va con mi manera de ser o con mi carácter, y creo que nunca me enamoraré. 


Me encanta Jane Austen y hoy se cumple otro aniversario de su fallecimiento. Este mes estoy releyendo Orgullo y prejuicio, el primer libro que leí de esta autora, y encontré que había cosas que había olvidado completamente o pasado por alto. Sé que hay mil maneras más creativas de recordar a Austen (y que otros prefieren olvidarla, ya que es una autora tan amada como odiada), pero me contento con subir la reseña de uno de los libros que más me gustaron de ella.

Gracias, Jane Austen, por no decepcionarme aún. Se nota que este lo escribió durante la madurez, porque ni Sensatez y sentimientos ni Orgullo y prejuicio tienen una trama que se asemeja a la de este y a la vez es más compleja. Uno de los motivos puede llegar a ser una protagonista que no lleva un cartel pidiendo que el lector la quiera (salvo en ocasiones puntuales) y muchos personajes que dan falsas impresiones. No pueden faltar las descripciones de los entretenimientos de zonas rurales y la fina ironía que utiliza Austen para quejarse de la sociedad. Podría haber sido perfecto pero, sobre el final (y trataré de justificarlo sin spoilers más adelante), se cortan hilos sin ninguna delicadeza y los acontecimientos se precipitan mucho. Contrastando esto con la lentitud del principio, no puedo pasarlo por alto. 

Como siempre, la corrección de la sinopsis de la edición que leí (la de la foto, también marcada en Goodreads): Emma no se muda a Hartfield porque ella ya vive allí. No está aburrida y Knightley no debería aparecer de golpe en el párrafo. En resumidas cuentas, Emma Woodhouse es una señorita de veintiún años, vive con su padre y ambos pertenecen a la buena sociedad de Highbury. La que se muda es la institutriz, Anne Weston, porque se casa. El matrimonio estuvo casi arreglado por Emma, ya que tiene como pasatiempo armar parejas y predecir una boda para los novios. Esto le va a traer problemas cuando intente hacer lo mismo con Harriet Smith, una amiga de condición social inferior. 

Después del insoportable párrafo que cuenta el argumento, los elogios: me encanta Emma como protagonista y creo que es una de las mejores de las novelas de Jane Austen (me falta leer Mansfield Park, para tener una idea acabada). Es egoísta, juzga a los demás por su clase social, cree que es la titiritera de la gente que la rodea y sólo tiene a George Knightley para que la enderece un poco en sus acciones. No quiere casarse y analiza punto por punto las situaciones que vive. No se la puede apreciar apenas empieza el libro porque la actitud molesta, es cierto, pero no se puede sacar a Emma de su contexto. Vive en una época en donde las personas eran definidas por sus posesiones y su renta anual, así que ella hace lo mismo porque, en realidad, no es tan inteligente como la pintan. Su poder de observación no es infalible y, por supuesto, no hay párrafos en donde filosofe sobre la vida o la economía de Gran Bretaña. Su inteligencia está basada en lo que se consideraba así en ese siglo para las mujeres. Obviamente, a los hombres se los medía con otros parámetros y tal vez por eso Emma toca una fibra sensible y Frank Churchill o Elton, que son más insoportables que ella SPOILER (y no, para mí el final no lo redime), FIN DEL SPOILER no lo hacen. Así que no hemos cambiado. Lo importante es que Emma va suavizando las opiniones y las actitudes a medida que se mete en problemas porque, a fin de cuentas, tiene capacidad de autocrítica. Me hubiera gustado que midiera las consecuencias de sus actos antes de ejecutarlos, ya que era tan lista. 

Hay otros que merecen que se los mencione porque completan el universo Austen. Knightley, Harriet y Augusta son tres muestras de distintos tipos de personas que se encuentran a menudo en estas novelas, pero tienen características que los diferencian del resto. Knightley tiene todo y no presume, Harriet no tiene nada y no le importa y Augusta tiene todo y lo refriega en cualquier rostro que se le cruce. Creo que Austen trabaja muy bien con estos tres y los desarrolla para que queden como ejemplo de esa sociedad que ella tanto miraba de reojo (el tratamiento era mutuo, me atrevo a decir). Luego está el padre de Emma, siempre listo para aportar la cuota de humor con su excesiva preocupación médica y climática. Todos son muy sinceros y algunas frases son difíciles de digerir desde la perspectiva de un siglo más benevolente, aunque sobrevivan los hipócritas. 

El puntapié inicial de la historia se da cuando Emma desea que Harriet, en detrimento de un hombre humilde que ama, se case con el señor Elton, quien la haría ascender socialmente. Harriet es una especie de proyecto de Emma y, a pesar de la manipulación a la que la pobre chica se somete sin ofrecer resistencia, la amistad entre ellas llega a ser importante en la trama. A partir de allí, se suceden los equívocos que no pueden faltar en las novelas de Austen, las palabras mal interpretadas, los temperamentos poco sondeados. Hay bailes, visitas y excursiones (otra cosa no se puede hacer, ya que no están en Londres) que sirven de marco para estos sucesos. Están bien armados y no detecté muchas conversaciones innecesarias, salvo las de la señorita Bates porque lo requería su personaje. Siempre está la sensación de que dan demasiadas vueltas para decir algo simple, pero se puede superar. La narración es afilada y se me hizo más llevadera y sensible que la de otras novelas de Austen (como Sensatez y sentimientos, por ejemplo). Básicamente, todo esto bien. Sin embargo, porque nada existe sin un “sin embargo”, la resolución del final me pareció precipitada. Creo que es uno de los pequeños defectos de la escritora: en las últimas treinta páginas se revelan cosas que se pueden sospechar desde el principio y, aunque causan enternecimiento, producen efecto de choque. O de incomodidad, al menos. SPOILER De repente, Harriet desaparece de la vida de Emma después de la confesión y hay un corte brusco en las relaciones, a pesar de que pase el tiempo. Me decepcionó que Emma se casara y tirara por la borda sus convicciones, pero bueno... Si se enamoró no la culpo. FIN DEL SPOILER Los cabos sueltos se dejan así como están y no pude atisbar un esfuerzo por terminarlos de buena manera. 

Con Emma queda reforzada la idea de que hay elementos que no se pueden juntar sólo porque se le ocurre a una sola persona sin tener en cuenta los sentimientos de la otra. Aun así, predomina (guste o no guste) la conveniencia por sobre los sentimientos. Austen no ofrece muchas salidas a esto: si alguien ama a una persona de baja condición, entonces las amistades y el trato hacia ella cambiará de acuerdo a cuántos escalones baje. Si los sube, obviamente, tendrá más beneficios. Y esta novela lo aclara y lo explica con lujos de detalles, además de cierta insistencia. Allí está la habilidad de Austen. Puede llegar a ser muy instructiva… y muy convincente. 

Emma se toma o se deja. A pesar de que el inicio del libro no tenga un brillo que invite a seguir leyendo, lo bueno empieza a surgir a los pocos capítulos. Ya no se vuelve tan largo y los personajes adquieren forma junto con la trama. Reconozco que Emma no es la protagonista más simpática del mundo y le falta mucho para ser Lizzy Bennet, pero tampoco encuentro razones para odiarla fervorosamente. El libro en sí mismo me pareció uno de los mejores de la autora (siempre me quedará la duda sobre lo genial que hubiera sido Sanditon) y lo recomendaría para lectores pacientes que no le teman a personajes no muy heroicos. 

viernes, 7 de julio de 2017

"Desafío", de Rachel Hawkins (Hex Hall #2)



Título: Desafío

Título original: Demonglass

Serie: Hex Hall #2

Autor: Rachel Hawkins (1979)

Año de publicación: 2011

Traducción: Ariadna Castellarnau Arfelis

Calificación: 🌟🌟🌟🌟

Composición de la serie:
1) Condena
2) Desafío 
                                                      3) Embrujo

            Spin off (hay que leerlo después del último): 
     School Spirits (ficha de Goodreads por acá)

Aviso: cierta información puede ser un spoiler para los que no leyeron el libro anterior

Es un milagro: leí dos libros de una misma saga. Hex Hall empezó medio tambaleante, con bailes acaramelados y corazones rosas flotando en el aire, pero ahora la trama compleja (es decir, la de los demonios, sus invocaciones y los enemigos de los Prodigium) es la que toma las riendas. Fue una buena movida de Hawkins, así como también estuvo bueno que cambiara el lugar de la acción.

No repondré mucho argumento porque creo que la sinopsis de esta edición (la pueden encontrar por acá) ya lo resume bien, aunque creo que también da información que no deberíamos saber desde que empezamos a leer. Lo importante es que Sophie va a pasar las vacaciones con su padre en Londres y conocerá al Concilio, antes de someterse (o no) a la Extracción. Obviamente, esto le causa dilemas porque sabe que Archer, el enemigo más chechi (?) del universo Prodigium, anda merodeando por ahí.

¿Cuáles son los puntos a favor? La trama ya no es tan simple y los personajes la acompañan en esa evolución. Los que ya conocemos salen (lentamente, pero lo hacen) del irritante estereotipo y presentan algunos giros muy interesantes, sobre todo en el final. Los nuevos (como el padre de Sophie y los miembros del Concilio) le aportan aire fresco porque, al menos, no se rozan con personajes de otras sagas. Hay temas lo suficientemente rebuscados como para que un libro juvenil no sea simplemente la copia de otro. La creación de demonios es cosa seria, sobre todo porque ni siquiera dentro de ese mundo son bienvenidos, debido a su inestabilidad. Y vaya que habrá muestra de eso en este libro… No puedo olvidarme de mencionar que me pareció que Desafío (nada que ver con el título original) estaba mejor escrito que el anterior, aunque con algunas falencias.

Le falta una estrella porque, hablando de falencias, las descripciones de las locaciones no me gustaron. Lo único que entendí es que todo era enorme y lujoso: el jarrón de acá es más grande, más bonito y más elegante que el de allá. Al usarse la primera persona, hay muchas partes como esas (además de las situaciones) en que se imprime el humor de Sophie y llega a sonar o muy cansino o muy superficial. No estoy diciendo que siempre sea así porque, de hecho, Sophie se vuelve mejor narradora (y, por ende, mejor personaje) en este libro. SPOILER Tampoco me gustó que haya trazos finos de un triángulo amoroso. A pesar de que Sophie no da signos de estar insegura, la forma en que irrumpe Cal en varias ocasiones me da la sensación de que algo va a pasar en el próximo. La escena de Sophie, Cal y Archer en el molino me hizo acordar a la escena de la carpa en Eclipse ¿Por qué el trío del amor siempre queda encerrado en algún lugar por el bien de la chica? Argh. FIN DEL SPOILER

En fin, la pasé muy bien leyendo Desafío, a tal punto que no demoré casi nada en terminarlo. El final está muy bueno y te obliga sin compasión a buscar el tercero para comenzarlo.



martes, 27 de junio de 2017

"El ancho mar de los Sargazos", de Jean Rhys



Título: El ancho mar de los Sargazos

Título original: Wide Sargasso Sea

Autor: Jean Rhys (1890- 1979)

Año de publicación: 1966

Traducción: Catalina Martínez Muñoz

Calificación: 🌟🌟🌟


Conocí ese momento del día en que el cielo puede parecer muy negro, aunque esté azul y haga calor. 


He comprobado que las relecturas sanan. Me refiero al efecto que tienen en la relación lector- libro. La primera vez que leí esta novela (la abreviaré WSS, con las iniciales del nombre original) no me provocó asombro. A pesar de que hice un trabajo con ella, no me sentí comprometida con la obra y fue frustrante. Se mete con algunas cuestiones que para mí son intocables del libro al cual hace referencia. Yo me acerqué más, encontré qué era lo que no me había convencido y, a la vez, consolidé las preferencias. Sigo opinando lo mismo y no cambiaré la calificación: es una buena novela que se puede considerar innecesaria o independiente, pero peca de excesiva. Antes que nada, pido disculpas por la chatura de mi reseña. Como estuve explorando y marcando demasiado este libro, no quiero volcar todo acá. Sería aburrido. 

Antoinette Cosway es una niña que vive en Jamaica, más precisamente en un lugar llamado Coulibri, con su madre y los criados. Criolla y descendiente de una familia de esclavistas, Antoinette sufre las consecuencias, que consisten básicamente en recibir el odio de los negros y de los ingleses. Sin embargo, el odio al que Antoinette le teme es al de su madre, Annette, que la rechaza. La niña crecerá, se casará con un inglés que llega a la isla y ahí se pondrán en evidencia las diferencias entre ambos. 

Admito que la sinopsis es muy vaga (me gusta más la de la edición), pero culpo a la cantidad de sucesos que le ocurren a la protagonista en la primera parte, que consta de unas pocas páginas. Todos son muy violentos y desgraciados: le queman la casa, la madre contrae matrimonio y se vuelve loca, el hermano tiene un retraso madurativo. No niego que a una persona le puedan ocurrir tantas cosas en tan poco tiempo, sólo me refiero a que esto es ficticio y que se podría haber hecho una selección más acotada de vivencias porque, a fin de cuentas, Rhys trata de justificar el comportamiento futuro de Antoinette. Si hubiera experimentado menos tragedias, igual la justificaría y apelaría a la lástima del lector. No me puedo quitar la sensación de que hay algo que sobra y la novela no es tan extensa como para desarrollar mil temas. En algunas cuestiones, no va al hueso y se podrían haber explicado, como las divergencias entre las razas (no me gusta esta palabra, la uso porque la preciso) de las Antillas. De esta manera, el encono entre los Cosway y los demás habitantes no hubiera parecido tan superficial cuando, en realidad, era relevante para comprender la totalidad. Lo señalo porque obliga a buscar información (si lo ignora) y deja “colgado” al lector en la misma novela. Me sucedió la primera vez que la leí. 

La narración de WSS está compuesta de varias voces que no puedo indicar con lujo de detalles. Hay muchas perspectivas e intenta que no nos quedemos oyendo una sola campana, ya que los secretos que se ocultan y se revelan son determinantes. Antoinette no es la única persona miserable en la novela, pero sí es la que parece recibir, casi por decantación, los golpes de los que también sufren. Antoinette, a pesar de que se vuelve adulta, suena infantil, llena de nostalgia y se muestra insegura de sí misma. Lo mismo sucede con la voz de la segunda parte, que es masculina y más agresiva. En un momento se interponen y, aunque se utiliza en un momento clave, el recurso me disgustó. Es confuso y produce un efecto de desborde insoportable. En otros textos me fascina, pero aquí parece un despropósito. Es como agregarle más agua a un vaso que ya estaba rebalsando.  

En cuanto a los personajes, son odiosos. Sin excepción. Antoinette, la madre, sus respectivos maridos, Christophine (la niñera negra de Antoinette que practica magia), los criados… Juntos conforman una lista de gente destinada a hacer daño al prójimo porque primero se lo hicieron a ellos (una parte de la justificación del accionar de la protagonista) y, por supuesto, todos parecen estar de acuerdo en destrozar a la chica. SPOILER El marido en particular, <i> ese que conocemos</i>, queda como el villano de la película y le echa tierra al que tenía previamente en la cabeza. Tuve que esforzarme para desdoblar a ese personaje y no vapulearlo en mi relectura de Ya- Saben- Qué. FIN DEL SPOILER En su defensa, no son personajes planos. El desarrollo se da de forma gradual, lógica y desemboca siempre en algo siniestro. Si tuviera que elegir, Antoinette sería mi favorita por las distintas fases que atraviesa en la novela, sin perder la mirada maravillada que dirige hacia los lugares de pertenencia. Me hizo acordar mucho a Merricat, la protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson. Las similitudes (Siempre…  es anterior a este libro, ¿Rhys lo había leído?) me obsesionaron. 

Ojalá me hubiera encantado más, pero hay cuestiones que no las puedo salvar ni dejando a un lado el fanatismo. Las cosas que me gustaron de la novela las cuento con los dedos: la conformación de Antoinette (que ya mencioné), la influencia del hábitat en los personajes, la locación “exótica”, los hechos que disparan reflexiones acerca de los orígenes y el género femenino. Hay algo que no mencioné y que funciona como hilo conductor de la novela: la herencia de la locura. Los Cosway parecen compartir esa “maldición” que aumenta la desconfianza de los vecinos y hasta la de los propios criados. Si bien el padre de Antoinette no goza de buena fama, es interesante rastrear cómo afecta la supuesta esquizofrenia a Antoinette y a su madre. 

Destaco la inteligencia de la autora para mantener ocultos (hasta donde pudo) los nombres de los personajes. Comprometerse a escribir esta clase de libros siempre generan un riesgo, mucho más sabiendo que  el otro SPOILER (dato inútil, pero curioso: las fechas de los acontecimientos de WSS no coinciden con las de Jane Eyre y no sé si Rhys lo hizo por descuido o para despistar al lector)  FIN DEL SPOILER tiene una buena cantidad de lectores a cuestas que resisten ese entrecruce, como yo. WSS ya se ha hecho un nombre propio en la historia de la literatura del siglo XX y hay que aprender a vivir con eso. Al menos ahora ya no estoy enemistada con ella.