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viernes, 24 de mayo de 2019

"Alicia en el país de las maravillas. A través del espejo. La caza del Snark", de Lewis Carroll


Título: Alicia en el país de las maravillas. A través del espejo. La caza del Snark

Título original: Alice's Adventures in Wonderland. Through the Looking-glass, and What Alice Found There. The Hunting of the Snark

Autor: Lewis Carroll

Año de publicación: 1865, 1871 y 1876, respectivamente

Traducción: Luis Maristany

Calificación: 🌟🌟🌟🌟🌟

-Esto es lo que pasa cuando se vive a la inversa -dijo amablemente la Reina-: al principio, siempre da cierto vértigo.


Comentaré brevemente (no es broma) cada uno de los textos, así que son 3 reseñas en una. Sigo manteniendo la calificación general de 5 estrellas porque la relectura reforzó todo aquello que ya me gustaba. 

Alicia en el país de las maravillas 
Esta historia es archimega conocida. Alicia es una niña que está dormitando junto a su hermana y de repente ve que un conejo blanco vestido con chaleco y un reloj en la mano/pata se mete por una madriguera. Alicia lo sigue, cae por la madriguera y empiezan sus aventuras. Los seres que van apareciendo a lo largo de su camino son extraños, a pesar de mantener las formas de animales que conocemos. Hablan y utilizan una lógica que colisiona con la de Alicia, rompiendo un poco la rigidez de su educación. Lo gracioso es que, más de una vez, las criaturas tienen razón. 
No hay un hilo conductor de la trama. En caso contrario, no estaríamos ante el nonsense. Alicia se limita a ir de un lado al otro, igual que en un sueño, en donde se cruza con personajes que desconoce. Lo más arriesgado que debe hacer es sobrevivir las amenazas de decapitación (ignorándolas) de la inigualable en mal carácter Reina Roja. Puedo mencionar, también, los cambios de tamaño que la meten en problemas. 
Es un libro muy divertido, sobre todo por los juegos de palabras (me gustaría leerlo en inglés) y los poemas y canciones que no tienen ni pies ni cabeza. 

Alicia a través del espejo 
El monólogo (diálogo con su gato Mino, en realidad) de Alicia al inicio de este libro es genial. Me encanta eso de la Casa del Espejo. Cuando la niña lo atraviesa, entra de nuevo a Wonderland pero está ligeramente cambiado. En este libro Alicia tienen mayor incidencia en lo que sucede allí mientras sigue en el lugar de espectadora de hechos loquísimos y forma parte de conversaciones absurdas. Hay más participación de las reinas y aparece el archiconocido Humpy Dumpty, que para mí es un evidente recurso de Carroll para explicar su metodología en los poemas. 
Algo que esta vez me llamó la atención es el maltrato que recibe Alicia en ese mundo. Supuestamente busca la risa pero, cuando se lee que ella intenta pasar por alto los comentarios ofensivos, no me dan gracia y me parece chocante. O tal vez yo sea susceptible.
El final plantea una sospecha sobre la realidad, algo que en el libro anterior se deja implícito. Si bien esta parte me gusta menos que la primera, tiene cosas muy buenas que complementan las aventuras de la niña. 

La caza del Snark 
Es un poema largo, que consta de ocho capítulos o “espasmos”, como dice el título. El capitán de un barco y su tripulación van detrás de un Snark (mezcla de serpiente –snake- y tiburón –shark-). En el ínterin se dan conversaciones que dan pistas para cazar al preciado Snark. Sin embargo, hay un problema: es un animal que se suele confundir con uno más peligroso. Se lee rápido y es disfrutable, pero no me enloqueció.

¿Leyeron alguno de estos libros? ¿Tiene ganas de leerlos? ¡Que tengan un buen fin de semana!



viernes, 5 de abril de 2019

"Amor y amistad/ Jack y Alice", de Jane Austen



Título: Amor y amistad/ Jack y Alice 

Título original: Love and Friendship/ Jack and Alice 

Autora: Jane Austen (1775-1817)

Año de publicación original: 1933

Traducción: Paula Varsavsky

Calificación: 🌟🌟🌟





Jane Austen es de esas escritoras a las que nunca terminamos de conocer porque siempre queda algo por descubrir y leer de ella. Puedo afirmar que la mayoría la encontramos por Orgullo y prejuicio y luego continuamos con sus otras novelas, pero… ¿qué pasa con las cartas personales? ¿Qué pasa con los relatos que escribió en su juventud, esos que eran para su familia y se publicaron muchísimo después? Esta edición trae dos de esas novelas: Amor y amistad (que integra el segundo volumen de relatos que armó la misma Austen) y Jack y Alice (del primer volumen). Voy a comentar brevemente las novelas porque son tan cortas que corro riesgos de contar de más. 

Amor y amistad es una novela epistolar entre Laura, una mujer de 55 años, y la hija de una de sus amigas, Marianne. La madre había pedido a Laura que le contara a Marianne sus aventuras y desventuras en el amor. Y la verdad es que a Laura le sucedió de todo: un matrimonio sin el consentimiento del padre del novio, accidentes, amigos que caen en prisión… La novela es ligera, pero cae en el absurdo porque los episodios son fugaces, melodramáticos y hasta un poco ridículos. Al principio creí que era un desatino de Austen (a la cual puedo perdonar, porque escribió esto a los 14 años y no la concluyó) pero luego preferí inclinarme a la lectura en clave de parodia. Los libros de Austen no sólo critican a la sociedad mediante el humor: también se burlan de otros libros de la época. Es muy cierto que a finales del siglo XVIII se publicaron unas cuantas historias donde las protagonistas femeninas eran el centro de todas las desgracias habidas y por haber, además de vivir romances muy apasionados. En Amor y amistad no faltan ni los desmayos ni las muestras excesivas de confianza y de amor. También encontré algunas incoherencias, como el tiempo que transcurre entre que Laura conoce a Edward y él le pide matrimonio (no es spoiler). Creo que aquí, en esta novela, está el inicio de lo que serían más tarde las novelas adultas de Austen. 

Jack y Alice, por otra parte, es una novela aún más increíble. Presenta a una protagonista totalmente impensada para un libro de Austen: Alice es una muchacha alcohólica, al igual que su familia. Ella está enamorada de Charles Adams, un hombre que tiene ambiciones desmedidas y narcisistas (y poco realistas) con respecto a la esposa ideal. Una vez planteado este eje, Austen presenta a otros personajes (femeninos, en su mayoría) que desvían un poco la atención, ya que, al menos de mi parte, no se producen encuentros entre Alice y Charles que eleven el interés en la novela (más o menos como una espera en Orgullo y prejuicio o Sensatez y sentimientos). Transcurre una disputa absurda entre Alice y Lady Williams y luego conocen a Lucy, un personaje que será clave porque dará el puntapié a un hecho que jamás leí en una novela de Austen. No diré qué es porque está sobre el final, pero me sorprendió mucho esa elección que hizo ¿La desventaja? Todo se da en unos pocos párrafos y la novela termina abruptamente ¿Una curiosidad? No aparece ningún "Jack" en toda la novela.

En definitiva, los relatos de Austen tal vez no estén pulidos, ni siquiera terminados (en algunos casos), pero su lectura es un buen ejercicio para conocer el desarrollo de la autora. 

Esta edición está prologada por Paula Varsavsky y agradezco que afirme que los libros de Austen están mal clasificados cuando los lectores los atribuyen al género romántico. Le agradezco también a la editorial Bärenhaus por confiar en mí y haberme dado el ejemplar para reseñar. 

¿Leyeron algún relato de juventud de Jane Austen? ¡Qué tengan buen fin de semana!


viernes, 26 de octubre de 2018

"Una ciudad asediada", de Margaret Oliphant

Aprovechando que este mes tiene iniciativas muy lindas, como Leo Autoras en Octubre, quería cerrar este especial de Halloween con la reseña de un libro escrito por una mujer. Tal vez no sea para mí el mejor libro del mundo, pero Margaret Oliphant era una autora muy buena y creo que la mencioné un par de veces recomendándola. Y este libro es especial porque toca un tema sensible que se relaciona con lo que implica Halloween y el 2 de noviembre, a pesar de que la historia no mencione la fecha ni nada parecido. Si bien a mí el libro no me convenció, tal vez le pueda gustar a alguien más. Así que les dejo la reseña. 

Título: Una ciudad asediada

Título original: A Beleaguered City

Autora: Margaret Oliphant (1828- 1897)

Año de publicación: 1869

Traducción: Jon Bilbao 

Calificación: 🌟🌟🌟





Hacia tanto que no leía un libro de terror que la sinopsis de este (y conociendo previamente a Oliphant por La puerta estrecha) me había llamado poderosamente la atención. El problema es que cuando una lo empieza a leer deja de ser lo que esperaba, convirtiéndose en una historia amable sobre fantasmas que expulsan a los vivos de la ciudad por motivos religiosos. Los elementos de terror están en las primeras páginas y, una vez que se descubre quiénes son los asaltantes y cuáles son sus intenciones, los pierde.

El narrador es el Maire de Semur, Martin Dupin, quien deleitará al lector con párrafos en donde cada dos por tres se auto- halaga por lo inteligente y eficiente que es. Un buen día el cielo oscurece y todos los habitantes de la ciudad se ven aleccionados por una fuerza extraña que los expulsa de allí, obligándolos a permanecer del otro lado de las puertas. Sin mucha tardanza descubrirán que son los muertos (en donde se incluyen los seres queridos que han fallecido) que se han levantado coincidiendo con el cierre de una capilla. Sólo hay que sumar dos más dos.

Que los fantasmas deambulen por la ciudad y tengan contacto con los vivos es lúgubre. Confieso que, más que miedo, este libro me generó cierta tristeza por lo que implica su argumento, el saber que del otro lado de la puerta está el espíritu de alguien que se fue. Estos fantasmas no son violentos, no hacen volar objetos por los aires: son más mensajeros que otra cosa. La forma en que dan el mensaje es la que da miedo (o un mínimo escalofrío, para ser exacta), no ellos en sí. Los primeros acontecimientos están bien desarrollados y despiertan interés, a pesar de que una frase que se repite muchas veces ya los predice. Me parece una pena que el apabullante trasfondo religioso y el narrador antipático no colaboren con lo que se estaba contando. Llegan a saturar y confieso que me produjo un alivio que haya cambios de narradores… hasta que se dedican a hablar de la distribución de la gente en el refugio.

Hay personajes de todo tipo y justo el protagonista es el más insoportable: la mitad del libro se la pasa idolatrándose a sí mismo, haciendo comentarios cuestionables (pero acordes a la época victoriana, por más que esté ambientado en Francia) sobre las mujeres y gritándole a la gente. No soporto a los personajes que sólo gritan y exclaman. El mejor ha sido Lecamus, al igual que su parte de la narración. La esposa y la madre de Dupin son olvidables, ya que sólo adulan al Maire y cumplen a rajatabla lo que él se encarga de decir acerca del género. No me extiendo en esto porque no viene al caso, pero a este libro se le puede sacar mucho jugo por ese lado, visto y considerando que el terror brilla por su ausencia. Creo que Una ciudad asediada  es una gran advertencia. No pude encontrar si Oliphant era excesivamente devota, pero sí deducir que estaba mostrando la decadencia de la fe a finales del siglo XIX. Y no se le ocurrió mejor idea que plasmarlo en una novela y dar consejos indirectamente. Por suerte, Oliphant escribe muy bien y se puede disfrutar de su estilo. Lo que me quedó atragantado es lo repetitivo y lo solemne que se vuelve el asunto.

En fin, no pude congeniar del todo con este libro que prometía mucho. Le falta fuerza en el final y me dio la sensación de que la historia estaba para más, que podría haber tenido condimentos que no hicieran de ella algo tan etéreo. Me gustó a medias, más por lo que me dio para analizar que por la finalidad que creía que tenía Una ciudad asediada: darme un buen susto.


¡Que tengan un buen fin de semana!

viernes, 5 de octubre de 2018

"Frankenstein", de Mary Shelley

Título: Frankenstein o el moderno Prometeo

Título original: Frankenstein; or, The Modern Prometheus  

Autor: Mary Shelley (1797-1851)

Año de publicación: 1818 (la edición más leída es de 1831)

Traducción: dice "Punto de lectura", así que debe ser la de Manuel Serrat Crespo

Calificación: 🌟🌟🌟🌟

Debiera ser su Adán y, sin embargo, me trata como al ángel caído y me niega, sin razón, toda felicidad. 

Aclaración necesaria después de leer algunos comentarios: el libro me gustó más de lo que la reseña expresa. El lenguaje cargado es típico de la época, cosa que no quiere decir que tenga que gustarme sí o sí en una carta. Clasifiqué a la novela como "terror" por algunos elementos que pueden generar miedo, pero tengan en cuenta que este libro va más allá de eso. 

Se pueden decir miles de cosas acerca de Frankenstein, así que seré precisa, sobre todo teniendo en cuenta que, a pesar de que es un clásico y que toca temas muy interesantes que siguen tratándose hoy en día (por algo es un clásico, valga la redundancia), no me enloqueció. Esperaba que una novela gótica como esta me gustara tanto como Drácula, pero algo falló durante la lectura. Salteo la parte del argumento porque es archiconocida y sólo les estaría robando tiempo. 

Admiro la escritura rebuscada y tormentosa de Shelley. En algunos momentos, se encierra tanto que no deja respirar al lector, algo que me pareció razonable en una novela como esta. Está narrado en primera persona con formato epistolar, y a veces me pregunté si la receptora de esas cartas no tenía ganas de echarlas a la estufa. En serio. Me encantó la narración (excepto en las partes en donde se describen los viajes, en donde las palabras se me hacían de plomo), pero se vuelve demasiado artificial como para reproducirla en una carta. Es una de las razones por las cuales no me gustó del todo. Además, el constante acecho mutuo entre el doctor y el monstruo no me generaron ni expectativa ni horror cuando debía hacerlo, y sentí que a esas partes ya llegaba cansada y aburrida.

Pero Frankenstein no puede pasar indiferente ni aunque uno se duerma arriba del libro. Los debates sobre la ética de la ciencia, la megalomanía que sufre Frankenstein al principio (hasta que se lo castiga por eso, claro), el reclamo justo de una criatura que no tiene la culpa de que a un científico loco se le haya ocurrido crearlo y, para colmo, abandonarlo en un mundo que teme lo que no se entiende… Y la lista podría seguir. De más está aclarar que simpaticé más con el monstruo/ser humano que con el doctor. 

Cuando lo releí, se me hizo más liviano y encontré varios puntos llamativos que la nube de aburrimiento había tapado en mi lectura anterior. Sigo insistiendo en que las cartas son demasiado solemnes (no sé ni siquiera cómo fueron enviadas, ahora que lo pienso), pero el tono es entendible. Los personajes femeninos que están obligados a vomitar arcoíris para que los demás se revuelquen en ellos me dieron escalofríos. SPOILER Para colmo, a Elizabeth la presentan como un “regalo” (“pretty present”, “promised gift”) para Victor. Me pareció un gesto perverso de la madre. FIN DEL SPOILER Creo que Mary Shelley pasó por alto (o no reelaboró en su escritura) las ideas de su madre (quien murió después del parto) y se quedó con las ideas de su padre. Viéndolo desde lejos, puede que la figura de Elizabeth esté funcionando como protesta. Otra cosa que no me gustó: el prólogo de Percy B. Shelley. Prefiero el que Mary escribió para la edición de 1831.

Y siempre me pronuncio por una versión u otra de un libro, pero en este caso declaro un empate. La versión de 1818 no sólo es un poco más corta (porque hay pasajes que en la edición definitiva tienen más trabajo de escritura), sino que también tiene un tono menos apacible. Los cambios que Shelley hizo no alteran la esencia de la historia, pero corrigen aquello que en esta versión podía resultar polémico y amplía párrafos de forma tal que provoca que la miseria de Frankenstein sea aún mayor para el lector. Recomendable, sobre todo para fanáticos.


viernes, 27 de abril de 2018

[Colección de citas] Tema de hoy: William Shakespeare

Volvió "Colección de citas" y tomé a un autor prolífico que me permite hacer parte II, III, IV y hasta el infinito. Cumplió años el 23 de abril y por eso se celebra el Día del Libro. William Shakespeare (1564-1616) no necesita introducciones, pero nunca viene mal refrescar la memoria. Este dramaturgo es uno de los más grandes (si no es el más grande) de la literatura universal y sus obras son tan variadas que es imposible que a alguien no le guste por lo menos una de ellas (bueno, hay gente que directamente lo odia...). Nació en el Reino Unido y fue parte de una compañía de teatro que hacía sus representaciones en The Globe. Hoy comparto cinco citas de cinco obras de teatro distintas de Shakespeare. No hay spoilers

 Teseo, en uno de los diálogos “respetables” que tiene (no me gusta mucho como personaje):
“Los enamorados y los locos tienen mentes tan hirvientes, fantasías tan creativas, que captan más de lo que jamás comprenda la fría razón”.
(Sueño de una noche de verano, acto V, escena 1, p. 47)

✩ Habla Miranda, la no-protagonista femenina que me pareció un desperdicio en esta obra:
“No me atrevo/ a ofrecer lo que deseo dar, y menos a tomar/ lo que perder me mataría”.
(La tempestad, acto III, escena 1)

✩ Hamlet, en uno de los cuantos soliloquios que le dedica a sus propósitos:
“En verdad que ser grande no consiste en alterarse con un gran motivo, sino en luchar por una simple paja si el honor está en juego”.
(Hamlet, acto IV, escena 4, p. 113)

✩ Porcia, personaje femenino interesante que tiene una mirada particular del amor:
“Malditos sean vuestros ojos que me han mirado partiéndome en dos: una mitad mía es vuestra, la otra es vuestra, mía debería decir, pero si es mía es vuestra, y así todo es vuestro ¡Ah, estos malos tiempos ponen fronteras entre los propietarios y sus derechos!”
(El mercader de Venecia, acto III, escena 2, p. 250) 

✩ Bruto, el gran protagonista de esta obra, se expresa con frases como esta:
“Si es algo para el bien común, ponme el Honor ante un ojo y la Muerte ante el otro, y yo miraré ambas cosas con indiferencia: pues que los dioses me protejan como amo el nombre del Honor más de lo que temo a la muerte”.
(Julio César, acto I, escena 2, p. 106)

No dejo las fotos de los libros porque son diversos y contienen varias obras dentro. Por eso me encargué de aclarar el acto y la escena para que puedan encontrarlas en cualquier edición que tengan.
¡Buen fin de semana!

viernes, 16 de marzo de 2018

"La plenitud de la señorita Brodie", de Muriel Spark


Título: La plenitud de la señorita Brodie

Título original: The Prime of Miss Jean Brodie

Autor: Muriel Spark (1918-2006)

Año de publicación: 1961

Traducción: Silvia Barbero

Calificación: 🌟🌟🌟





En la búsqueda de autores que no leí antes encontré en la lista a Muriel Spark y esta pequeña novela, que aparentemente es la más conocida (con versión cinematográfica incluida). El libro tal vez no me haya dejado absolutamente alucinada (las tres estrellas son tibias, muy tibias) y tampoco fue a parar a un rincón privilegiado.

La señorita del título es una maestra de una escuela escocesa en los años ´30 que selecciona a algunas alumnas para conformar un grupo de elite, a saber: Sandy, Jenny, Rose, Monica, Eunice y Mary. Se encarga de educarlas informalmente en asuntos que la escuela jamás se preocuparía de transmitir, con el fin de prepararlas para el futuro. El método pedagógico que utiliza Brodie empieza a molestar a la directora de la escuela y, básicamente, emprende la búsqueda de la razón perfecta para sacársela de encima.  

The Prime… es una novela sobre la iniciación de señoritas, pero se aleja bastante de la atmósfera tierna y doméstica de Little Women, por ejemplo. El grupo de Brodie está compuesto por individualidades firmes, que muchas veces colapsan entre ellas (o simplemente se ignoran), y algunas hasta están signadas por su sexualidad. Rose hasta tiene un epíteto propio que me fastidió bastante la lectura porque se repite demasiado. Tampoco me gustó que fuera una narración tan descriptiva, a pesar de que en la mitad ese efecto se amortigua un poco. 

Pero lo relevante es que en esta novela se condensa mucho contexto histórico y se sitúa en una perspectiva poco común que prefiero no detallar. Existen muchos saltos temporales que van hacia la adultez de las jóvenes y vuelve a otro momento, algo que provoca que la pregunta que uno empieza a hacerse desde el principio (porque la misma novela siembra la duda) logre tomar forma de respuesta. Por supuesto, la falta de linealidad hace que la lectura sea más dinámica. En cuanto un tema se vuelve aburrido, ya asoma el otro. Y así durante todo el libro. Sandy, por suerte, tiene una imaginación loquísima que la hace inventar conversaciones con personajes de otras novelas y altera bastante la rutina de las clases.

¿Y qué decir sobre los personajes, femeninos en su mayoría? Están un poco estereotipados y a veces son predecibles, pero es imposible no encontrar una identificación mínima con alguno o varios de ellos. Brodie como maestra es muy estimulante y tiene una obsesión por el aprovechamiento del tiempo, aunque en ciertas ocasiones coincidí más con la directora que con ella, sobre todo cuando el vínculo comienza a ser bastante retorcido y hasta un poco tóxico. La parte de la secundaria me trajo muchísimos recuerdos sobre los profesores y la difícil decisión de tomar una orientación (a pesar de que mi escuela no tenía ni una pizca del funcionamiento de la Escuela Marcia Blaine), así que en algún punto se me hizo muy agradable de leer. Pero en la balanza la nostalgia pesa poco y no puedo ponerle cinco estrellas por eso.

Tal vez empecé a leer The Prime… con pocas expectativas, pero no estuvo mal. No la consideré como una pérdida de tiempo, sino más bien como una novela que permite descubrir las miradas de los estudiantes sobre la influencia de los profesores y las esperanzas que guardan estos últimos, todo esto mezclado con un momento histórico muy determinante. Recomendable.     

viernes, 19 de enero de 2018

"La isla del Dr. Moreau", de H. G. Wells


Título: La isla del Dr. Moreau

Título original: The Island of Doctor Moreau

Autor: H. G. Wells

Año de publicación: 1896

Traducción: Carolina Martínez Muñoz

Calificación: 🌟🌟🌟🌟🌟


El estudio de la Naturaleza vuelve al hombre tan cruel como la propia Naturaleza.


Siento que no puedo hablar de este libro sin evocar el espanto. Mientras lo leía resonaba en mi cabeza una frase de El corazón de las tinieblas, de Joseph Conrad, en donde alguien grita “¡El horror! ¡El horror!”. Un resumen de lo inexplicable. La isla…  me pareció igual de contundente en cuanto a la temática y cada capítulo termina con una frase que te envía directamente al siguiente, casi sin pausas, con una reflexión digna de figurar en las citas favoritas. Sé que mi reseña no estará a la altura del libro, pero puedo conformarme con expresar mis sentimientos hacia él. 

Edward Prendick es un biólogo que naufraga y es rescatado por un barco que tiene un cargamento y pasajeros muy peculiares. El cargamento se trata de animales enjaulados y quien debe llevarlos a una isla es un hombre llamado Montgomery que afirma vivir allí. Al llegar a la isla, Prendick (que no fue invitado a quedarse en ella, es importante aclararlo) se encuentra con una fauna indefinible y empieza a interiorizarse con los experimentos de un tal doctor Moreau. Lo demás, es sobrevivir. 

No quiero decir cuál es el secreto de la isla y qué es lo que se cuece en ella. Revelaría demasiado y le quitaría la gracia al libro, aunque probablemente muchos ya lo sepan (por spoilers o por las películas). Cualquier persona que tenga corazón (no importa si es proteccionista de animales o no) se sentiría apabullada por las atrocidades de las prácticas del doctor Moreau. Me abstengo de llamarlas “científicas”. Este libro me causó un dilema moral, un quiebre en el análisis pasivo-objetivo. Creo que refleja un poco las inquietudes de Wells acerca de la dirección que estaba tomando la ciencia sobre el final del siglo XIX (según pude leer, se pusieron “de moda” las vivisecciones y Wells también estudió biología) pero no quiero arriesgarme a decir algo más. Me gustaría leer La máquina del tiempo y otros de sus libros para esas cosas. Sí podría pensarlo por el lado de la hipocresía victoriana, ya que esto fue publicado en 1896: sigue en pie eso de ocultar la parte incivilizada del ser humano (e incluso la de los animales que se presentan en la isla) por temor a lo que surja en el caso contrario. Eso de poseer algo que no se puede controlar paraliza, pero también pone en marcha la inventiva del aparato represivo de Moreau. SPOILER  Por eso el recitado de las leyes, el látigo que portan los hombres, la “Casa del Dolor” que causa temor entre los híbridos. FIN DEL SPOILER 

Los personajes de La isla…  no están construidos para agradar. Para mí, ni Prendick se salva de los cuestionamientos. Moreau inflige dolor, pero Prendick no logra salir de su posición de hombre europeo privilegiado para empatizar con aquellos que son distintos, como si le costara desprenderse de la mirada de Robinson Crusoe. Apelo a dos o tres momentos de lucidez de Prendick en donde se abandona a su suerte. Sin embargo, Moreau es quien falla: su mirada (y sus actos, en consecuencia) es más peligrosa que la de Crusoe. Reinventa al ser humano o, mejor dicho, lo sigue entronizando frente a todos los seres vivos del planeta, sacándole las emociones. Y está bien jugado, porque de lo contrario sería igual a todas esas bestias que corretean por ahí, ¿no? Es terrible pensarlo, incluso decirlo en voz alta me da asco. Me he cruzado con personajes ficticios perversos, pero hacía mucho tiempo que no me cruzaba con uno tan indefendible (desde Lolita, para ser exacta). Se me ocurre compararlo con el doctor Frankenstein, en todo caso. Refiriéndome a lo puramente técnico, no estoy segura de que todos sean personajes redondos. Moreau y Montgomery no evolucionan y, SPOILER por no hacerlo, terminan siendo “devorados” en el final. FIN DEL SPOILER Si esto no implica darwinismo, no sé qué es. 

Sobre la narración, no tengo casi nada que criticar. No sé si eso me deja tranquila o si me inquieta por ser incapaz de encontrarle una fisura. La verdad es que el relato de Prendick es conciso, deja cuestiones implícitas para que las complete el lector y se expresa de manera sencilla, a pesar de ser un hombre de ciencia que hace esperar un discurso más enrevesado. Agradezco también que las descripciones de los procesos de experimentación no sean tan gráficas como creía (eso no quita que me hayan causado impresión, obviamente). Me gusta que Wells prefiera que se entienda todo antes que el libro quede abandonado por sus dificultades científicas y/o filosóficas, empapadas por las discusiones de fin de siglo. Hay frases, como ya dije, que son profundas y merecen darles la vuelta. No creo que leer este libro termine en una experiencia vacía, sobre todo porque permite aprender sobre el contexto. Los debates entre Prendick y Moreau, aunque disten de ser una gran iluminación (a mí me basta con el planteo, por lo menos), dan para pensar. Lo único que podría añadir, por una cuestión de género, es que las escasas mujeres que hay en este libro son animales y cargan con un trato peyorativo del narrador. No hay término medio: o parecen prostitutas o son pudorosas, además de feas. 

El final me gustó mucho porque no pasó por alto los problemas que trajeron esas experiencias. En ese sentido, el contraste con la civilización es muy sincero y me hizo recordar el final de otro libro. 

Así que me llevé La isla del doctor Moreau como una de mis lecturas preferidas del 2017. Siempre considero que las historias que impiden que las sueltes son las mejores y por lo general cuando me sucede terminan siendo excelentes. Esta no es la excepción. Me alegro de haber leído a Wells (¡por fin!) y saber que es un autor que va más allá de las aventuras de ciencia ficción e invita a quedarse en la isla después de cerrar el libro. Si me atrevo. 

martes, 14 de noviembre de 2017

"Asesinato en el Orient Express", de Agatha Christie


Título: Asesinato en el Orient Express

Título original: Murder on the Orient Express

Autor: Agatha Christie (1890-1976)

Año de publicación: 1934

Traducción: E. Machado- Quevedo

Calificación: 🌟🌟🌟


Los hombres de mi posición tiene muchos enemigos. Yo tengo uno. 


Adoro a Agatha Christie y a sus libros sencillos y entretenidos que no esconden ningún tipo de presunción. También me gusta la gran cantidad de personajes que maneja, siempre manteniéndolos en una línea. Lo que me sucedió particularmente con este libro es que los hilos de la trama se ven, para mi gusto, demasiado pronto y los personajes parecen estar fingiendo que no llegan a la conclusión. “Un par de capítulos más”, piensan, un poco para llevarle la contraria al lector. Pero la previsibilidad no es condenable: el problema es que se deja expuesta una teoría incómoda sobre los extranjeros y los personajes, por ende, están acartonados. Tan acartonados, que las últimas páginas en donde se produce el clímax con la exposición de Poirot me provocaron un “¿eso solo era?”. 

El argumento es simple: Hercules Poirot está viajando en tren y se cruza con un grupo de personas que tomará el Orient Express. Si bien empieza a delinear el carácter de cada uno de ellos desde el principio, ninguno parece ser el asesino del viajero que aparece muerto en uno de los compartimientos. Así que procederá a interrogarlos uno por uno mientras el tren está detenido por la nieve. 

Me molestaron las consideraciones que Poirot y sus ayudantes (monsieur Bouc, principalmente) hacen sobre los pasajeros y sus temperamentos de acuerdo a las nacionalidades. Me desentendería del asunto si eso se dijera una sola vez, una especie de desliz en medio del caos, pero en realidad se va a sugerir en otras oportunidades. Parece ser parte del método de investigación de Poirot y no sé si se repite en otros libros. Es comprensible por la época (1934, post guerra) y no es nada que no se siga pensando en este siglo, pero intentar resolver un caso mediante la nacionalidad colérica o fría de una persona roza la ignorancia y el ridículo (por lo menos de la primera se puede volver). Ergo, no me gusta. También hay un par de ideas polémicas que vendrían a forzar la explicación del móvil del crimen. No bajé dos estrellas por esto, aunque si influyó un poco en mi perspectiva sobre Poirot y el desarrollo de la novela. Aclaro, para no alarmar (sé que a veces sueno melodramática con estas cosas), que paulatinamente esa idea se abandona y la mira se pone en otros puntos. Se supera, por decirlo de alguna forma. 

Con respecto a la narración en sí, no presenta dificultades. Cronología que se respeta, detalles sobre los interrogatorios, explicaciones del caso al final y resolución. No tiene novedades hasta la parte final. Lo que me sucedió es que empecé a sospechar en la mitad y se cumplió. Lejos de vanagloriarme de haber adivinado, lo vi como un pequeño defecto porque no soy de las personas que buscan al asesino por sí mismas. Para eso ya está el detective de la novela. Yo me limito a observar cómo se las arregla. Así que definitivamente Asesinato en el Orient Express me decepcionó un poco por la relevancia y la estima que tiene este caso en particular. 

A pesar de lo dicho sobre los personajes acartonados, hay un par que me desorientaron y me gustaron mucho por su temperamento ante la situación. Ya en el comienzo, Mary Debenham y la Princesa Dragomiroff llamaron mi atención. Si bien durante la novela no tienen un desarrollo psicológico ni nada similar (incluso cuando se los presenta como personas que ocultan algo que debe revelarse para hacer un bien mayor), causan cierta simpatía. Todo depende del cristal con que se mire. SPOILER Está bien planteada la red en la que todos esos extranjeros quedan pegados el uno al otro. De lo contrario, la trama estaría forzada y fragmentada en personas que estaban en el tren porque sí. FIN DEL SPOILER

No puedo decir que el libro me haya encantado, pero tampoco fue el peor que leí en mi vida. Es muy entretenido y los capítulos invitan a continuar leyendo sin pausa. El suspenso está bien manejado y, a pesar de que Poirot sea un personaje que me cayó mal (tiene un aire de superioridad que traspasa el papel), creo que su mirada de las cosas puede llegar a tener cierta lógica en el contexto.

Nota: todavía no pude ver la película. Es noviembre y necesito un giratiempos xD

viernes, 4 de agosto de 2017

"Orgullo y prejuicio", de Jane Austen


Título: Orgullo y prejuicio

Título original: Pride and Prejudice

Autor: Jane Austen (1775- 1817)

Año de publicación: 1813

Traducción: José J. de Urríes de Azara

Calificación: 🌟🌟🌟🌟


Cuanto más conozco el mundo más me enoja, y todos los días confirmo mi creencia en la inconstancia de los caracteres humanos y en lo poco que se puede fiar de las apariencias de mérito o de talento.


Se hace difícil reseñar un clásico del cual ya está (casi) todo dicho, así que me voy a concentrar en mi opinión y no tanto en los elementos que describen al libro. Es, como la mayoría de los trabajos de Austen, una historia que se puede amar completamente por el desarrollo de los acontecimientos o vilipendiar porque los protagonistas carecen de sensualidad, cosa que lo hace aburrido para estos tiempos (o los lectores acostumbrados a estos tiempos). Sin embargo, creo que el problema pasa por la mala fama que le han hecho a Orgullo y prejuicio como un libro romántico en una época donde la definición del género está llena de contradicciones. Digo “mala fama” no porque un libro romántico sea de cuarta categoría (a pesar de que algunos lo son), sino porque me parece erróneo adjudicárselo a OyP con tanta soltura. Esta relectura abrió líneas de lectura que no había explorado y reafirmó que el objetivo principal de Austen era el de mostrar las ridiculeces que soportaba en esos años, usando como excusa la concertación de uno o varios matrimonios. Ese abanico que despliega en OyP lo vuelve más complicado, menos empalagoso y me sugiere por qué Austen nunca se casó, dejando a un lado que pueda confesarlo en alguna carta que todavía  no leí. No la culpo. 

Orgullo y prejuicio cuenta la historia de la familia Bennet, residentes de Longbourn, que está compuesta por padre, madre y cinco hijas mujeres (de mayor a menor): Jane, Elizabeth (Lizzy), Mary, Catherine y Lydia. Debido a que las mujeres no pueden heredar propiedades y a la muerte del señor Bennet la casa se legaría a un pariente varón, la madre de las muchachas no piensa en otra cosa que en acomodarlas mediante matrimonios ventajosos. Así que, cuando Charles Bingley, un hombre muy acaudalado, se muda cerca de los Bennet, la noticia de su soltería pone en alerta los instintos casamenteros de la señora de Longbourn. Ahí empieza la historia. Bingley tomará partido por Jane y, a la vez, este tiene un amigo medio gruñón que será importante en la trama: Fitzwilliam Darcy. 

La novela transcurre entre bailes, visitas, cartas, chismes y comparaciones entre la ciudad y el campo. Eso está garantizado por Austen. Noté que en esta ocasión los sucesos se me hicieron más fluidos y, comparándolos con otros libros de la misma autora, hasta fueron más agradables. De acuerdo a mi punto de vista, OyP está trabajado lo justo y necesario y goza de más libertad narrativa que Emma, por ejemplo. Hasta los personajes se sienten menos encorsetados en sus papeles y resultan más simpáticos, incluso si no lo son (estoy mirando a Collins de reojo, aunque admito que aporta la dosis de humor). El inicio se mete de lleno con el conflicto principal, es decir, la llegada de Bingley y su amigo Darcy, así que no introduce con lentitud. Eso me provocó dudas porque me daba la sensación de estar ante un libro troceado (hay cuestiones, como la relación entre el señor y la señora Bennet o las personalidades de las hermanas, que se hacen esperar), de esos en donde la información aparece mágicamente cuando la trama lo requiere, pero a la vez no. En la balanza pesó más la idea de que OyP es una novela que se desenvuelve sin la obligación de retratar todo en diez largas páginas sólo para que el lector pueda recorrer el resto sin sobresaltos. Me gustó que se tome el tiempo. 

Si no mencioné antes a Lizzy fue porque ella merecía su párrafo aparte. Es la verdadera protagonista de la historia ya que la mayoría de la narración se concentra en sus pensamientos y en su perspectiva. Lizzy odiará a Darcy por su porte reservado y orgulloso, sin olvidar que dice algo antipático sobre ella cuando la conoce. Y Darcy, por su parte, se mantiene distante de esa muchacha tan vivaz y contestadora. Me atrevo a decir que ella es una heroína bastante rara para la época. O, tal vez, yo me haya topado con pocas mujeres en la literatura de principios del siglo XIX que razonen tanto y tengan la capacidad de decidir qué hacer con sus vidas… a pesar de que las madres sean manojos de nervios andantes que las exponen como adornos en subasta. Al leer las salvajadas que exclama la señora Bennet (porque no habla, grita), toma sentido. De vuelta a Lizzy, me parece que le hace honor al pedestal de personajes literarios en donde está ubicada. Se avergüenza de la familia, se pasa de prejuiciosa, le cuesta pensar bien de la gente y está lejos de ser una sabelotodo. Austen nunca la presenta como un modelo a seguir, si no como un ser humano con errores y aciertos que busca desesperadamente la normalidad en un entorno que dedica horas y horas a hablar del matrimonio, la renta anual de X, vestidos y la vida de los vecinos, incluso en los momentos más delicados. Lizzy podría ser tranquilamente una mujer de este siglo atrapada en costumbres que hasta ella misma acepta, como el hecho de que una persona de rango inferior no pueda hablarle primero a una de rango superior y deba ser al revés. 

Me sorprendió encontrar (evidentemente, lo había olvidado) una descripción detallada de la indiferencia del señor Bennet hacia su esposa. En sus intercambios de opiniones se nota que a Bennet le importa un comino lo que le suceda a la señora, pero no había esperado que Austen le dedicara tiempo a ese matrimonio y que Lizzy fuera la que da la puntada final, en donde muestra su desilusión. Son párrafos agridulces y profundizan el comportamiento de Bennet en la novela. El “patriarca” de la casa pasa horas en la biblioteca e interviene para decidir… hasta que su voz se apaga. Los bocadillos que mete el señor Bennet se cuentan con los dedos y, a pesar de su hilaridad, transmiten la sensación de que él preferiría estar en cualquier otro lugar menos en esa casa llena de mujeres. En la primera lectura del libro lo vi con ojos más inocentes, pero ahora cambió un poco mi perspectiva. Con respecto a su esposa, sobrepasa los límites de mi paciencia si ignoro que se casó con el hombre equivocado. Me enoja que sólo piense en ganar esa carrera absurda que disputa con sus vecinas: “a ver quién establece a las mujeres primero”. Tiremos a nuestras hijas a los lobos con tal de que una alianza y una renta (de ambas partes) permitan su supervivencia, ya que si quedasen solteras traerían desgracias. Generalizo y uso “lobos” porque estas señoras que ofician de Cupido priorizan los ingresos del hombre, no la reputación. Ellos también sufren las presiones. SPOILER Basta con recordar a Catherine de Bourgh insistiendo en que Darcy debía casarse con su hija o a Bingley siendo persuadido por sus hermanas y el propio Darcy para que olvide a Jane. FIN DEL SPOILER  

No puedo omitir el tema de la relación amorosa entre los protagonistas, más allá de que sea muy común hablar de ello. Me encanta la forma paulatina SPOILER (bueno, a Darcy le costó menos enamorarse) FIN DEL SPOILER en la que estos dos tercos van cambiando los sentimientos desdeñosos por unos más positivos. En mis escenas favoritas siempre están ellos dos porque sus diálogos son chispeantes, incluso cuando pelean. Darcy trae polémica a la hora de opinar sobre él por las actitudes en las primeras páginas, pero creo que compensa las faltas en el carácter con lo que hace por Lizzy. Es más humano que sea imperfecto y no un depósito de cualidades que en la vida real brillan por su ausencia. 

Sostengo (no reseñé la primera lectura pero recuerdo qué me había faltado para las cinco estrellas) que el desenlace de la historia me pareció apresurado. En las últimas veinte páginas convergen todos los conflictos y se resuelven para que después Austen explique, en escasos párrafos, el destino de cada personaje. He observado este problema en otros libros de la autora y el más reciente fue Emma.  Particularmente, me hubiera encantado saber más de Mary, un personaje que se mueve como una sombra y es censurada cuando aparece. Una cuestión nueva que advertí fue que Bingley tiene poca participación y me dejó con ganas de conocerlo más. Aparece bastante al inicio y después la narración se limita a proporcionar información sobre su accionar, sin ahondar en el momento clave que le corresponde. Creo que se lo pinta mejor a Collins con las cartas larguísimas que escribe y su charlatanería pomposa. Estas cosas que señalo no desmitifican a Austen (para mí sigue siendo prácticamente indiscutible), sino que, a mis ojos, permiten considerar cuál de sus obras se acerca a la perfección, si eso existe. El hecho de que pueda aburrir o no pertenece al campo de la percepción del lector. Este libro me pareció muy dinámico aunque eso no justifique el final a las corridas, claro está.

Orgullo y prejuicio vale la pena el esfuerzo. No es un libro para todos (no existe el libro “para todos”, según mi criterio), pero al menos se puede utilizar para probar si Jane Austen se convierte en una escritora favorita o en una que conviene ignorar, pensando en una generación de lectores que probablemente la conozca más por las adaptaciones cinematográficas que por las novelas en sí. Como dato curioso, a Austen la descubrí así, porque la escuela nunca la mencionó y, en mi carrera, la pasan olímpicamente por alto. Algo me dice que su género y la asociación con libros dedicados a un público netamente femenino incentivan el olvido. Me causa extrañeza porque a las hermanas Brontë * se las podría acusar de lo mismo y, sin embargo, obtienen más reconocimiento. Supongo que forma parte de las numerosas incongruencias de este mundo tan grande llamado “literatura”.  Después de este lloriqueo lector- académico que solté, sólo me resta decir que adoro este libro y no hay argumento o desconsideración que me importe a la hora de hacerlo.    


(*) No tengo ningún problema con las Brontë (todo lo contrario), sólo las usé como ejemplo por los contrastes con el tratamiento que se le da a Jane Austen.

martes, 18 de julio de 2017

"Emma", de Jane Austen


Título: Emma

Título original: Emma

Autor: Jane Austen (1775- 1817)

Año de publicación: 1815

Traducción: Carlos Pujol

Calificación: 🌟🌟🌟🌟


[...] pero yo nunca me he enamorado; no va con mi manera de ser o con mi carácter, y creo que nunca me enamoraré. 

Me encanta Jane Austen y hoy se cumple otro aniversario de su fallecimiento. Este mes estoy releyendo Orgullo y prejuicio, el primer libro que leí de esta autora, y encontré que había cosas que había olvidado completamente o pasado por alto. Sé que hay mil maneras más creativas de recordar a Austen (y que otros prefieren olvidarla, ya que es una autora tan amada como odiada), pero me contento con subir la reseña de uno de los libros que más me gustaron de ella.

Gracias, Jane Austen, por no decepcionarme aún. Se nota que este lo escribió durante la madurez, porque ni Sensatez y sentimientos ni Orgullo y prejuicio tienen una trama que se asemeja a la de este y a la vez es más compleja. Uno de los motivos puede llegar a ser una protagonista que no lleva un cartel pidiendo que el lector la quiera (salvo en ocasiones puntuales) y muchos personajes que dan falsas impresiones. No pueden faltar las descripciones de los entretenimientos de zonas rurales y la fina ironía que utiliza Austen para quejarse de la sociedad. Podría haber sido perfecto pero, sobre el final (y trataré de justificarlo sin spoilers más adelante), se cortan hilos sin ninguna delicadeza y los acontecimientos se precipitan mucho. Contrastando esto con la lentitud del principio, no puedo pasarlo por alto. 

Como siempre, la corrección de la sinopsis de la edición que leí (la de la foto, también marcada en Goodreads): Emma no se muda a Hartfield porque ella ya vive allí. No está aburrida y Knightley no debería aparecer de golpe en el párrafo. En resumidas cuentas, Emma Woodhouse es una señorita de veintiún años, vive con su padre y ambos pertenecen a la buena sociedad de Highbury. La que se muda es la institutriz, Anne Weston, porque se casa. El matrimonio estuvo casi arreglado por Emma, ya que tiene como pasatiempo armar parejas y predecir una boda para los novios. Esto le va a traer problemas cuando intente hacer lo mismo con Harriet Smith, una amiga de condición social inferior. 

Después del insoportable párrafo que cuenta el argumento, los elogios: me encanta Emma como protagonista y creo que es una de las mejores de las novelas de Jane Austen (me falta leer Mansfield Park, para tener una idea acabada). Es egoísta, juzga a los demás por su clase social, cree que es la titiritera de la gente que la rodea y sólo tiene a George Knightley para que la enderece un poco en sus acciones. No quiere casarse y analiza punto por punto las situaciones que vive. No se la puede apreciar apenas empieza el libro porque la actitud molesta, es cierto, pero no se puede sacar a Emma de su contexto. Vive en una época en donde las personas eran definidas por sus posesiones y su renta anual, así que ella hace lo mismo porque, en realidad, no es tan inteligente como la pintan. Su poder de observación no es infalible y, por supuesto, no hay párrafos en donde filosofe sobre la vida o la economía de Gran Bretaña. Su inteligencia está basada en lo que se consideraba así en ese siglo para las mujeres. Obviamente, a los hombres se los medía con otros parámetros y tal vez por eso Emma toca una fibra sensible y Frank Churchill o Elton, que son más insoportables que ella SPOILER (y no, para mí el final no lo redime), FIN DEL SPOILER no lo hacen. Así que no hemos cambiado. Lo importante es que Emma va suavizando las opiniones y las actitudes a medida que se mete en problemas porque, a fin de cuentas, tiene capacidad de autocrítica. Me hubiera gustado que midiera las consecuencias de sus actos antes de ejecutarlos, ya que era tan lista. 

Hay otros que merecen que se los mencione porque completan el universo Austen. Knightley, Harriet y Augusta son tres muestras de distintos tipos de personas que se encuentran a menudo en estas novelas, pero tienen características que los diferencian del resto. Knightley tiene todo y no presume, Harriet no tiene nada y no le importa y Augusta tiene todo y lo refriega en cualquier rostro que se le cruce. Creo que Austen trabaja muy bien con estos tres y los desarrolla para que queden como ejemplo de esa sociedad que ella tanto miraba de reojo (el tratamiento era mutuo, me atrevo a decir). Luego está el padre de Emma, siempre listo para aportar la cuota de humor con su excesiva preocupación médica y climática. Todos son muy sinceros y algunas frases son difíciles de digerir desde la perspectiva de un siglo más benevolente, aunque sobrevivan los hipócritas. 

El puntapié inicial de la historia se da cuando Emma desea que Harriet, en detrimento de un hombre humilde que ama, se case con el señor Elton, quien la haría ascender socialmente. Harriet es una especie de proyecto de Emma y, a pesar de la manipulación a la que la pobre chica se somete sin ofrecer resistencia, la amistad entre ellas llega a ser importante en la trama. A partir de allí, se suceden los equívocos que no pueden faltar en las novelas de Austen, las palabras mal interpretadas, los temperamentos poco sondeados. Hay bailes, visitas y excursiones (otra cosa no se puede hacer, ya que no están en Londres) que sirven de marco para estos sucesos. Están bien armados y no detecté muchas conversaciones innecesarias, salvo las de la señorita Bates porque lo requería su personaje. Siempre está la sensación de que dan demasiadas vueltas para decir algo simple, pero se puede superar. La narración es afilada y se me hizo más llevadera y sensible que la de otras novelas de Austen (como Sensatez y sentimientos, por ejemplo). Básicamente, todo esto bien. Sin embargo, porque nada existe sin un “sin embargo”, la resolución del final me pareció precipitada. Creo que es uno de los pequeños defectos de la escritora: en las últimas treinta páginas se revelan cosas que se pueden sospechar desde el principio y, aunque causan enternecimiento, producen efecto de choque. O de incomodidad, al menos. SPOILER De repente, Harriet desaparece de la vida de Emma después de la confesión y hay un corte brusco en las relaciones, a pesar de que pase el tiempo. Me decepcionó que Emma se casara y tirara por la borda sus convicciones, pero bueno... Si se enamoró no la culpo. FIN DEL SPOILER Los cabos sueltos se dejan así como están y no pude atisbar un esfuerzo por terminarlos de buena manera. 

Con Emma queda reforzada la idea de que hay elementos que no se pueden juntar sólo porque se le ocurre a una sola persona sin tener en cuenta los sentimientos de la otra. Aun así, predomina (guste o no guste) la conveniencia por sobre los sentimientos. Austen no ofrece muchas salidas a esto: si alguien ama a una persona de baja condición, entonces las amistades y el trato hacia ella cambiará de acuerdo a cuántos escalones baje. Si los sube, obviamente, tendrá más beneficios. Y esta novela lo aclara y lo explica con lujos de detalles, además de cierta insistencia. Allí está la habilidad de Austen. Puede llegar a ser muy instructiva… y muy convincente. 

Emma se toma o se deja. A pesar de que el inicio del libro no tenga un brillo que invite a seguir leyendo, lo bueno empieza a surgir a los pocos capítulos. Ya no se vuelve tan largo y los personajes adquieren forma junto con la trama. Reconozco que Emma no es la protagonista más simpática del mundo y le falta mucho para ser Lizzy Bennet, pero tampoco encuentro razones para odiarla fervorosamente. El libro en sí mismo me pareció uno de los mejores de la autora (siempre me quedará la duda sobre lo genial que hubiera sido Sanditon) y lo recomendaría para lectores pacientes que no le teman a personajes no muy heroicos. 

martes, 27 de junio de 2017

"El ancho mar de los Sargazos", de Jean Rhys


Título: El ancho mar de los Sargazos

Título original: Wide Sargasso Sea

Autor: Jean Rhys (1890- 1979)

Año de publicación: 1966

Traducción: Catalina Martínez Muñoz

Calificación: 🌟🌟🌟


Conocí ese momento del día en que el cielo puede parecer muy negro, aunque esté azul y haga calor. 


He comprobado que las relecturas sanan. Me refiero al efecto que tienen en la relación lector- libro. La primera vez que leí esta novela (la abreviaré WSS, con las iniciales del nombre original) no me provocó asombro. A pesar de que hice un trabajo con ella, no me sentí comprometida con la obra y fue frustrante. Se mete con algunas cuestiones que para mí son intocables del libro al cual hace referencia. Yo me acerqué más, encontré qué era lo que no me había convencido y, a la vez, consolidé las preferencias. Sigo opinando lo mismo y no cambiaré la calificación: es una buena novela que se puede considerar innecesaria o independiente, pero peca de excesiva. Antes que nada, pido disculpas por la chatura de mi reseña. Como estuve explorando y marcando demasiado este libro, no quiero volcar todo acá. Sería aburrido. 

Antoinette Cosway es una niña que vive en Jamaica, más precisamente en un lugar llamado Coulibri, con su madre y los criados. Criolla y descendiente de una familia de esclavistas, Antoinette sufre las consecuencias, que consisten básicamente en recibir el odio de los negros y de los ingleses. Sin embargo, el odio al que Antoinette le teme es al de su madre, Annette, que la rechaza. La niña crecerá, se casará con un inglés que llega a la isla y ahí se pondrán en evidencia las diferencias entre ambos. 

Admito que la sinopsis es muy vaga (me gusta más la de la edición), pero culpo a la cantidad de sucesos que le ocurren a la protagonista en la primera parte, que consta de unas pocas páginas. Todos son muy violentos y desgraciados: le queman la casa, la madre contrae matrimonio y se vuelve loca, el hermano tiene un retraso madurativo. No niego que a una persona le puedan ocurrir tantas cosas en tan poco tiempo, sólo me refiero a que esto es ficticio y que se podría haber hecho una selección más acotada de vivencias porque, a fin de cuentas, Rhys trata de justificar el comportamiento futuro de Antoinette. Si hubiera experimentado menos tragedias, igual la justificaría y apelaría a la lástima del lector. No me puedo quitar la sensación de que hay algo que sobra y la novela no es tan extensa como para desarrollar mil temas. En algunas cuestiones, no va al hueso y se podrían haber explicado, como las divergencias entre las razas (no me gusta esta palabra, la uso porque la preciso) de las Antillas. De esta manera, el encono entre los Cosway y los demás habitantes no hubiera parecido tan superficial cuando, en realidad, era relevante para comprender la totalidad. Lo señalo porque obliga a buscar información (si lo ignora) y deja “colgado” al lector en la misma novela. Me sucedió la primera vez que la leí. 

La narración de WSS está compuesta de varias voces que no puedo indicar con lujo de detalles. Hay muchas perspectivas e intenta que no nos quedemos oyendo una sola campana, ya que los secretos que se ocultan y se revelan son determinantes. Antoinette no es la única persona miserable en la novela, pero sí es la que parece recibir, casi por decantación, los golpes de los que también sufren. Antoinette, a pesar de que se vuelve adulta, suena infantil, llena de nostalgia y se muestra insegura de sí misma. Lo mismo sucede con la voz de la segunda parte, que es masculina y más agresiva. En un momento se interponen y, aunque se utiliza en un momento clave, el recurso me disgustó. Es confuso y produce un efecto de desborde insoportable. En otros textos me fascina, pero aquí parece un despropósito. Es como agregarle más agua a un vaso que ya estaba rebalsando.  

En cuanto a los personajes, son odiosos. Sin excepción. Antoinette, la madre, sus respectivos maridos, Christophine (la niñera negra de Antoinette que practica magia), los criados… Juntos conforman una lista de gente destinada a hacer daño al prójimo porque primero se lo hicieron a ellos (una parte de la justificación del accionar de la protagonista) y, por supuesto, todos parecen estar de acuerdo en destrozar a la chica. SPOILER El marido en particular, <i> ese que conocemos</i>, queda como el villano de la película y le echa tierra al que tenía previamente en la cabeza. Tuve que esforzarme para desdoblar a ese personaje y no vapulearlo en mi relectura de Ya- Saben- Qué. FIN DEL SPOILER En su defensa, no son personajes planos. El desarrollo se da de forma gradual, lógica y desemboca siempre en algo siniestro. Si tuviera que elegir, Antoinette sería mi favorita por las distintas fases que atraviesa en la novela, sin perder la mirada maravillada que dirige hacia los lugares de pertenencia. Me hizo acordar mucho a Merricat, la protagonista de Siempre hemos vivido en el castillo, de Shirley Jackson. Las similitudes (Siempre…  es anterior a este libro, ¿Rhys lo había leído?) me obsesionaron. 

Ojalá me hubiera encantado más, pero hay cuestiones que no las puedo salvar ni dejando a un lado el fanatismo. Las cosas que me gustaron de la novela las cuento con los dedos: la conformación de Antoinette (que ya mencioné), la influencia del hábitat en los personajes, la locación “exótica”, los hechos que disparan reflexiones acerca de los orígenes y el género femenino. Hay algo que no mencioné y que funciona como hilo conductor de la novela: la herencia de la locura. Los Cosway parecen compartir esa “maldición” que aumenta la desconfianza de los vecinos y hasta la de los propios criados. Si bien el padre de Antoinette no goza de buena fama, es interesante rastrear cómo afecta la supuesta esquizofrenia a Antoinette y a su madre. 

Destaco la inteligencia de la autora para mantener ocultos (hasta donde pudo) los nombres de los personajes. Comprometerse a escribir esta clase de libros siempre generan un riesgo, mucho más sabiendo que  el otro SPOILER (dato inútil, pero curioso: las fechas de los acontecimientos de WSS no coinciden con las de Jane Eyre y no sé si Rhys lo hizo por descuido o para despistar al lector)  FIN DEL SPOILER tiene una buena cantidad de lectores a cuestas que resisten ese entrecruce, como yo. WSS ya se ha hecho un nombre propio en la historia de la literatura del siglo XX y hay que aprender a vivir con eso. Al menos ahora ya no estoy enemistada con ella.